Lo dijo la especialista canadiense, quien explicó que la relación entre cada uno de ellos será primordial para el logro de buenos resultados. Planteó la necesidad de alimentar los suelos con todos los nutrientes que brinda la rizósfera. Adelantó el cambio de paradigma que generarán los agronegocios en alimentos.
En la segunda jornada del XIII Congreso de Aapresid, se dio lugar a la conferencia de la especialista en ecología biológica del suelo de la rizósfera, Jill Claperton, enumeró y explicó cada una de las posibilidades del aumento en los nutrientes de los cultivos. reconfi que la materia orgánica es quien alimenta al sistema y la especialista demostró las ventas de su aplicación
Priorizó las relaciones entre las plantaciones, el organismo y el suelo, y se preguntó cuánta pastura hay en los cultivos y que conocen los productores sobre la macrofauna. Respecto de la misma, señaló que “estimula la actividad de descomposición de microbios, dirigiendo y enterrando la materia orgánica”.
Claperton ilustró que la materia orgánica y su mezcla con otros componentes crea más nutrientes hacia la profundidad del suelo. Para citar algunos ejemplos mencionó –con suma importancia- la actividad de las lombrices de tierra y su importantísima función para que pueda reproducirse.
“El concepto de la rizósfera es un casamiento entre las plantas, el organismo y el suelo”, dijo la especialista canadiense. Por tanto, la relación entre cada uno de ellos va a influir en el otro”, señaló Claperton, quien se llevó la primera sonrisa del colmado auditorio de la Bolsa de Comercio de Rosario. También, señaló como imprescindible manejar los cambios en las rotaciones de cultivos, y en los nutrientes, que conllevan esos cambios, ya que “logran volver a equilibrar el sistema”, disparó. “Las miconizas no son dan quizá la mejor planta en rinde, pero tendrá el doble de nutrientes “, explicó la especialista para dar cuenta del aporte de toda la macrofauna. Además, detalló una lista de especies de cultivos y la relación fructífera con las miconizas, tanto en trigo, como en cebada.
Respecto a la biodiversidad, Claperton destacó las ventajas para obtener un mejor ciclo de nutrientes y afirmó: “tenemos la oportunidad para manejarlos cambios”.

“Las actividades biológicas que tienen los ciclos de las nutrientes en los diferentes granos controlan la productividad del suelo”, disparó para reconfirmar que la materia orgánica es quien alimenta al sistema. La especialista demostró las ventajas de su aplicación: “no sólo hace la diferencia, sino que es la fuente primaria del alimento para la mayoría de los organismos del suelo”, dijo y agregó que, que la cantidad y la calidad de materia orgánica es “muy importante”.
Claperton no quiso quedar fuera del tópico que plantea Aapresid, respecto de los cambios en los paradigmas. Por tanto, manifestó: “debemos pensar en el nuevo agronegocio, que es el desafío de un verdadero cambio de paradigmas y pensar en este sistema es pensar en ustedes como productores de alimentos, no sólo de commodities.