La rotación de cultivos en el sistema de siembra directa. Ventajas y beneficios de productividad. Secuencia y diversidad. Resultados económicos.
A media mañana de la segunda jornada del XIII Congreso de AAPRESID tuvo lugar un panel dedicado a “Sistemas productivos I: las rotaciones como estrategia” a cargo de los especialistas Dwayne Beck, Casio Tormena y Hugo Ghío.
El primero en tomar la palabra fue el norteamericano Dwayne Beck (extensionista del South Dakota Lakes), quien de manera muy amena explicó que para el sistema de rotación de cultivos en siembra directa es de vital importancia observar e implementar “la diversidad adecuada”.
Según Beck, “para la naturaleza la labranza es catastrófica, es como un huracán, un terremoto, la erupción de un volcán, pero sostengo que si tratamos de reemplazarla con tecnología, ahora que todavía no tenemos suficiente, y si la tuviéramos sería demasido cara para el consumidor, aún así, prefiero reemplazarla a través de prácticas culturales atendiendo al medio ambiente, repetando las cadenas alimenticias de los animales y las plantas autóctonos de cada lugar”.
Luego el especialista norteamericano detalló diez puntos a tener en cuenta para reemplazar la labranza tradicional, en los que incluyó el barbecho, las rotaciones, el aumento de la diversidad en las rotaciones, el almacenaje de humedad y las condiciones de la cama de siembra”. “La elección de la rotación es como la elección de una esposa, cada quien sabe lo que le conviene”, ejemplificó.
“La secuencia es sólo un elemento de la rotación. Hay que ver y estar atentos a la vegetación nativa, que en muchos lugares de EE.UU. tiene de 7 a 20 años, y eso hay que respetarlo. El objetivo es ser inconsecuentes tanto en la secuencia como en el intervalo”, aseguró Beck antes de meterse a desglosar distintos tipos de rotación: simple, con secuencia, perennes, hasta las rotaciones compuestas, complejas y repetidas.
Sus palabras finales fueron: “La rotación debe adaptarse al ecosistema y al operador. La madre naturaleza, que es una buena madre, es oportunista”.

Luego de Beck tomó la palabra el brasileño Casio Tormena (profesor adjunto del departamento de Agronomía de Universidad Estatal de Maringá), quien habló de “rotación de culturas y cualidad física del suelo en siembra directa”.
De acuerdo a lo expuesto por Tormena, “los sistemas de uso y manejo pueden afectar las propiedades físicas del suelo y la productividad de los cultivos. En los suelos de las regiones tropicales y subtropicales la adopción de sistemas con mínimo revolvimiento es fundamental para la conservación del suelo y del agua, de forma que garantiza elevadas productividades con reducido impacto ambiental. En este contexto, el sistema de siembra directa va ganando cada vez más adeptos, y en Brasil ocupa actualmente cerca de 18millones de hectáreas”.
“La calidad física de los suelos –continuó Tormeno– es uno de los principales componentes de la capacidad productiva de los suelos y todavía precisa ser más estudiada en sistemas de siembra directa”.
El tercer y último panelista sobre el tema fue el rosarino Hugo Ghío (productor y asesor pionero en siembra directa en Argentina, Aapresid), quien se ocupó de los resultados económicos de diversas rotaciones, teniendo en cuenta precios, costos e insumos. Luego se detuvo en el análisis del cultivo intensivo de soja, que conlleva poca actividad biológica, e hizo una pormenorizada comparación entre un monocultivo sojero y un modelo sustentable de rotación de cultivos con sistema de siembra directa y fertilización, llegando a la conclusión de que el primero es “un camino descendente” y el segundo “un camino ascendente”.