La industria debe basarse en materias primas del campo que están
competitivas, el campo puede soportar retenciones a la exportación y subsidios
de otros países. Uno encuentra que en ocho o nueve rubros somos primeros
exportadores mundiales. Hay que volcar la inmensa competitividad primaria en una
inmensa competencia secundaria”.
Botana se refirió a lo mismo resaltando las perspectivas de integración de la
cadena agroindustrial: “lo importante es que se conciba esa integración. La idea
es muy vieja, cubre gran parte de la segunda mitad del siglo XX y es una idea
frustrada. Argentina es un país con cierto nivel de desarrollo que emprendió una
carrera desenfrenada al subdesarrollo. La estabilidad institucional y el
esfuerzo para salir de la emergencia eterna son factores externos para esto.
Antes había un concepto erróneo de sacar recursos del campo para transferirlos a
la industria”.
“O se pacta una estabilidad de largo plazo o todas las instituciones productivas
van a seguir a los tropezones. Para esta estabilidad solamente hay que cumplir
la constitución”, afirma con dureza Botana.
Van der Kooy al respecto expresó: “El foro significa otra señal de que algo está
empezando a cambiar. Falta que el gobierno tenga la capacidad para armonizar lo
que cada sector enuncia para poder producir lo que necesita” y agregó: “Este
sector es en gran media el que impidió que Argentina se hunda definitivamente,
pero tiene que tener grandeza para unirse a otros sectores”.
“La lucha no es contra la pobreza sino contra la distribución del ingreso”
Una de las ideas que preocupa a los intelectuales y sobre la cual también se
refirió el Ministro de Trabajo fue la distribución desigual de la riqueza.
Marcos Aguinis afirmó: “hay que aplicar una política de redistribución
equitativa, sin privilegios ni clientelismo, sino se desalienta la producción de
riqueza. La distribución de riqueza no es a través de planes sociales, más si
estos destruyen la cultura del trabajo, porque obliga a no trabajar para recibir
ese dinero. Es quitarle a los que producen para regalarle a los que no y eso
lleva a que todos dejen de producir”.
Tomada dijo al respecto que el plan del gobierno es capacitar y dar trabajo a
los que tienen planes sociales, con la posibilidad de que sigan cobrando los 150
pesos y además el empleador les pague la diferencia, reduciéndole las cargas
sociales.
Además resaltó el problema de la mala repartición de la riqueza ya que “si bien
el PBI alcanza a que 100 millones de personas vivan por encima de la pobreza,
tenemos un 50 por ciento de pobres”, aclaró. También tocó el tema del empleo en
negro, refiriéndose a que en el sector agropecuario, de un millón de
trabajadores, solo un 30 por ciento están regularizados. También destacó que la
Responsabilidad Social Empresaria “es el compromiso con la generación de empleo
decente”.
Botana se sumó a las declaraciones sobre este tema con que “no puede haber una
sabia política distributiva con un estado contaminado por el clientelismo. Por
ejemplo Brasil es una de las sociedades más inequitativas del mundo. En
Argentina las ciudades son una mezcla de Calcuta y Beverly Hills. Un chico que
nace y vive en la indigencia no tiene destino futuro, incluso desde el punto de
vista médico. La lucha no es contra la extrema pobreza sino contra la
distribución del ingreso. Por ejemplo Chile resolvió el tema de la pobreza pero
le cuesta solucionar el de la distribución del ingreso. Argentina lo había
logrado a principios del siglo XX por la educación (era la mejor de América
Latina y una de las mejores del mundo) y el sistema de trabajo. Hoy la
excelencia está en institutos privados que son muy caros, cuando antes la
excelencia estaba en los públicos. Así se abre la brecha”.