El disparador fue Roberto García, director periodístico de Ámbito Financiero, al reconocerse a sí mismo como un neófito en el tema agropecuario, evidenciando la forma de pensar de la gente que no forma parte del sector, comenzó: “en Argentina hay muchos que tienen una visión estereotipada del campo y no permite una integración. En Estados Unidos y Europa la gente considera adecuados los subsidios al campo y en Argentina la gente ve así a los impuestos al agro”.
“Me pregunto si es ignorancia, apartamiento de los que no estamos en el negocio del campo de su importancia. También el sector del agro y la agroindustria están desconectados históricamente de la sociedad”, afirmó García.
El sector “tiene culturas diferentes, actitudes diferentes. La gente observa que viven en una confederación de sindicatos propios. Tiene que hacer una reflexión de sus organizaciones y sus líderes y la representación que tiene que asumir de otros sectores de la sociedad. Los hombres del sector no se interesan en la defensa de los intereses de la agroindustria, ni en estar en los partidos políticos. Por eso la gente se complace con los impuestos al campo”, aseguró el periodista.
“Hay un problema de comunicación del sector agropecuario. Nunca participé de una noticia conmovedora con respecto al campo. No hay información decisiva sobre el tema. Para informarse hay que ir a la rural o a las ferias privadas en donde se ofrecen los productos entre sí mismos. Ustedes deben observar los caminos para que se produzca la integración campo- ciudad lo más rápido posible. No observo que las entidades tengan conciencia de la falta de comunicación”, comentó duramente García.
“Faltan instrumentos de comunicación por parte del negocio del dinero (bancos) con el agro ¿Por qué no se imaginan condiciones para que los ciudadanos con ahorros puedan invertir en el campo? La gente no puede invertir si no tiene gente conocida en el tema”, cuestionó .
“Al campo le falta voz, nadie conoce sus problemas. Es inexplicable que el tema de la cuota Hilton se toque en la misma época todos los años. El campo siempre pidió la devaluación pero los que lograron la devaluación fueron empresarios no vinculados con el campo”, comentó García.
En este sentido coincidió Joaquín Morales Solá diciendo:“hay una gran indiferencia social con el sector. La gente sabe del papel del campo pero lo da como un hecho natural. Por el otro lado el sector vive en un micromundo, sin un proyecto aparente de conexión con la sociedad. Otro hecho es el enorme progreso tecnológico del campo argentino, es uno de los más modernos del mundo. Sin embargo yo me acabo de enterar que tenemos al mayor productor de golosinas del mundo. Arcor es el arquetipo de la empresa agroindustrial y nadie sabe que es el Primer productor mundial de golosinas. Tenemos una estrategia sin política y una política sin estado. No hay política con el campo, no figura en la agenda del estado ni del periodismo. Por ejemplo nadie sabe que Brasil y Uruguay nos superaron proporcionalmente en algunos aspectos, solamente lo saben los productores. El sector agropecuario tiene grandes fallos en expresar sus problemas, creen que la solución de los problemas está dentro del sector. La industria automotriz está mejor difundida, aunque aportan menos al PBI. Cuando tienen un problema es tapa de los diarios y el gobierno enseguida se encarga del tema. La sociedad no tiene culpas porque absorbe lo que los comunicadores ponen delante de ella”.
“Hoy los desafíos para el agro son definir el rol y el destino del sector, definir el grado de progreso registrado y de convivencia agroindustrial, definir el grado de inversión para preservar el ritmo de crecimiento y definir que debe hacer el estado, los dirigentes y comunicadores para instalar el tema como muy importante”.
Van der Kooy agregó que “siempre al agro se lo vincula negativamente con la queja o la demanda. La gente dice que el productor se queja y que en el fondo le va fenómeno. Lo que llega a los medios son solamente quejas o demandas”, mientras que Grondona dijo:“el problema no es solo que el campo no se supo hacer oír en Buenos Aires sino que Buenos Aires es sordo y poderoso frente al campo”.