"Suspenda el último pedido de semilla de alfalfa", ordenó un productor de
Trenque Lauquen a su proveedor habitual, porque reducirá la superficie de
siembra de pasturas, luego de los últimos sucesos que se están viviendo en el
mercado de carnes.
El humor de los ganaderos no puede ser peor. Al estupor de hace 10 días por el
cierre de las exportaciones, ahora le sigue mucha indignación por la animosidad
y el resentimiento que muestra el Gobierno contra los distintos integrantes de
la actividad. Y si el humor de los productores decae, las decisiones que toman
no son, precisamente, para impulsar la actividad.
"No se puede nadar contra la corriente y enterrar más capital en un rubro que no
tiene ninguna posibilidad de planificación de resultados en el actual marco;
habrá que desarrollar otras actividades menos asociadas a la canasta interna de
alimentos", justificó un productor mixto de General Lamadrid.
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Otro indicador del desánimo de muchos productores es la menor prioridad que se
les asignará a las tropas de invernada en los establecimientos mixtos. "Este año
no van a salir jaulas con novillos gordos provenientes de invernada corta todos
los meses como en años anteriores. Vamos a sacar los más pesados en otoño usando
las mejores praderas y suplementación con grano, y el resto irá a las pasturas
más viejas, para salir en primavera", distinguió un productor de Timote, que
está planificando un cierto arrinconamiento o reducción de la invernada por
mayor siembra de trigo y de soja.
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En resumen, la actitud de muchos productores es "desensillar hasta que aclare",
en un momento crítico del año, en el que se define la forma de desarrollar la
ganadería en el actual ejercicio y en los siguientes.
Los productores sienten gran desconfianza respecto del tratamiento que recibirán
por parte del Gobierno en 2006. Y miran con atención lo que puede pasar con el
maíz. "Si el valor del cereal se escapara y llegara a tres dígitos, muchos
campos volverán a la invernada larga de 18 meses", pronostica un reconocido
zootecnista. Comienzan a notarse grietas y crujidos en algunas partes del
edificio ganadero, que pueden propagarse a todos los pisos y provocar su colapso
rápidamente, si no se toman medidas para repararlas a tiempo buscando recuperar
la confianza de los actores involucrados.
Por Carlos Marín Moreno