El ingeniero agrónomo de Brasil enumeró y destacó la importancia de realizar monitoreos en plantaciones, planificar los controles, además de ejercer biocontrol, y el manejo de la rotación
El especialista planteó la necesidad de establecer las herramientas de protección de de plantas, ya que el 99 por ciento de la biomasa está compuesta por vegetales y sólo el 1 por ciento es animal y por eso “precisamos aumentar la diversidad y la actividad biológica del suelo, que es la cobertura vegetal por excelencia”, precisó Diceu Gassen, en el marco de la 1ª jornada del XIII Congreso de Aapresid.
Con el propósito de explicar la manera más efectiva y sustentable para el manejo de plagas, insectos, malezas e insectos, diseñó como estrategia la importancia de diferenciar el manejo de los cultivos y monitorearlos, además de que tipo de fungicidas o insecticida podrá ayudar a la planta a producir más.
Con su particular sentido del humor, Diceu Gassen explicó que los curasemillas no resucitan semillas y que para una buena protección deberán establecerse las diferencias entre la base de la plantación y la superficie.
“Hoy se discute construir un potencial y luego se comienza a visualizar la parte inferior y superior de la planta, para luego establecer las diferentes formas para atacar la plaga”, destacó Gassen.
El ingeniero brasilero sugirió las preguntas que deberán realizarse para que la rotación de cultivos pueda ser primordial: “cómo ayuda a la planta a producir más; cómo actúan de manera diferente sobre la plantación; y cómo entender las diferentes plagas”. Además, mencionó cada una de las plagas y sugirió como primordial realizar un muestreo o monitoreo y poder anticiparse a barrenadores, chinches, babosas, chinches, gusano blanco, entre otras plagas. “Se necesita, como condición indispensable, adoptar la práctica antes, para saber con que vamos a atacar las plagas”, expresó Gassen. También diferenció las distintas aplicaciones de fungicidas e insecticidas, según el lugar dónde deba aplicarse: “no es lo mismo sobre el suelo o subterránea, porque no habrá aplicación aérea que llegue allí”, señaló.
El gerente técnico de Cooplantio, explicó que más del 90 por ciento de las especies que pueden provocar plagas están bajo control natural. “En SD pasamos de matadores de todo a manipuladores de la fauna y los insecticidas y fungicidas son usados para evitar el daño de una población en desequilibrio”, dijo.
Gassen explicó, para resumir, que las diferencias climáticas son imprescindibles a la hora de planificar y diseñar las formas para enfrentar las plagas. “El pueblo no sabe lo que quiere, más todavía sabe lo que no quiere”, señalo. Además y para finalizar, destacó algunos puntos a tener en cuenta: Producir más con mejor calidad; seguir la lógica de la planta y de la plaga; conocer los productos y proteger el potencial. Estas máximas serán indispensables para “desarrollar buenas prácticas agrícolas”, indicó.