Se presentaron los ensayos realizados en la Estación Experimental de Marcos Juárez. Las pruebas dan cuenta de los efectos a largo plazo de la siembra directa y las rotaciones de cultivos sobre los rendimientos, el carbono y el nitrógeno orgánico en un argiudol típico
Alfredo Lattanzi, especialista del INTA en sistemas de conservación de la
Estación Experimental Marcos Juárez, brindó hoy una conferencia sobre “Efecto de
largo plazo de la siembra directa y rotaciones de cultivos sobre los
rendimientos, el carbono y nitrógeno orgánico en un suelo argiudol típico”.
En su exposición, Lattanzi subrayó la importancia de obtener información sobre
el rendimiento y el cuidado del suelo a través de los ensayos de larga duración:
“Actualmente la agricultura permanente con Siembra Directa y una alta proporción
de soja predomina en toda la región. El efecto de estos sistemas sobre la
materia orgánica del suelo y su sustentabilidad es un tema de análisis y
discusión”.
En este sentido presentó un trabajo sobre cinco ensayos existentes en la
Estación Experimental de Marcos Juárez (EEA) para estudiar las variables
descriptas y sus efectos en la sustentabilidad:
Los experimentos analizados están ubicados en el predio de la EEA de Marcos
Juárez (Lat.32º 40’ S). El clima es templado, subhúmedo con una precipitación
media anual de 860 mm, concentrada en el periodo primavera-verano-otoño con
inviernos secos. El tipo de suelo es argiudol típico, franco limoso serie Marcos
Juárez. Es profundo, bien drenado, con un horizonte AP de 23 cm, oscuro, pH 6,5
y un contenido de Materia Orgánica de 2,5 % a 3,5 % según el uso realizado.
Los primeros resultados expuestos fueron sobre el ensayo de Rotaciones de
cultivos con siembra directa. Este estudio se inició en 1975 con once rotaciones
de cultivos anuales incluyendo trigo, soja, maíz, sorgo y girasol. Cada uno se
evaluó como monocultivo y en distintas secuencias entre si. Comenzó con un
sistema de labranza mínima para todos los tratamientos y a medida que se hizo
posible el uso de siembra directa se fue incorporando en las distintas
secuencias. A partir de 1992 todo el ensayo se conduce con Siembra Directa.
Los principales datos que arrojó este ensayo indican que las rotaciones más
eficientes para sistemas agrícolas permanentes en siembra directa de la región
serían: Trigo-Soja-
Maíz; Maíz –Soja y Sorgo-Soja o Trigo-Soja-Maíz-Soja. El monocultivo en ningún
caso supera a las rotaciones.
En segundo lugar, se presentó el ensayo sobre monocultivo de soja con distintos
sistemas de labranzas. El estudio se inició en l975 para evaluar efectos de
largo plazo de la siembra directa (SD) y la labranza convencional (LC) sobre las
condiciones físico- químicas del suelo con monocultivo de soja.
En cada uno de los ensayos utilizados se tomaron muestras de suelos de las
parcelas y lotes experimentales a tres profundidades: 0,5 cm; 5 y 15 cm; 15 y 25
cm para determinar contenido de Carbono Orgánico (CO) y Nitrógeno Orgánico (NO).
Lattanzi explicó que las muestras fueron extraídas con barreno del 2,5 cm de
diámetro apartando los residuos superficiales antes de la extracción. Además,
fueron secadas al aire, tamizadas por mallas de 2 mm y conservadas a
temperaturas ambientes.
Si bien este trabajo no está finalizado, se pueden extraer algunas conclusiones
preliminares sobre el efecto de la SD, las rotaciones de cultivos y la
fertilización sobre el contenido de CO y NO total en el suelo en el largo plazo.
La primera es que la SD tiene un efecto decisivo para aumentar y mantener el
nivel de CO y NO en el suelo bajo distintas rotaciones de cultivos, aún en el
monocultivo de soja. Su mayor efecto se observa en los primeros centímetros de
profundidad.
Además, se vislumbra que las rotaciones agrícolas que incluyen gramíneas y
leguminosas aparecen como más eficientes para incorporar CO y NO.
Otro de los datos arrojados indica que los sistemas agrícolas- ganaderos
(bovinos o porcinos) permiten alcanzar niveles superiores de C y N total
comparado con cualquiera de las rotaciones agrícolas evaluadas.
Con las técnicas de manejo utilizadas en estos ensayos los sistemas agrícolas
permanentes con SD y dosis media de fertilización parecen tener un punto de
equilibrio de aproximadamente 50 t/ha de C total de 0,25 cm de profundidad. El
volumen de residuos de distintas rotaciones parecen tener poca influencia para
superar este valor en el largo plazo.
Por último, las diferencias de los sistemas agrícolas con el suelo virgen se dan
principalmente en las profundidades de 5 a15 y 15 a 25 cm. El desarrollo
radicular de la vegetación natural tendría una importancia mucho mayor que el
volumen de los residuos superficiales para explicar esas diferencias.
El resto de los ensayos estuvo vinculado con la utilización de tres unidades
demostrativas de sistema de producción: Agrícola-Ganadera (UD-AG), con
superficie de 186 ha y un 30 % dedicado a Pasturas Consociadas de base alfalfa.
La Agrícola-Porcino (UD-AP), con una superficie de 80 ha y un 25 % dedicado a
pastura de alfalfa. Y por último la agrícola (UD-A) con una superficie de 80 ha
dedicadas a agricultura permanente.
Estas unidades se manejan con las tecnologías disponibles realizándose
periódicamente los cambios que se consideran necesarios para incorporar las
nuevas. El sistema inicial fue con labranza mínima y bajo cubierta con arado de
cinceles, posteriormente se fue incorporando la SD. A partir de 1990 todos los
cultivos se realizan con este sistema. Del
mismo modo fueron incorporándose nuevos cultivares y técnicas de control de
malezas y fertilización entre otras.