Esa es la razón esencial por la que se hace necesario el estudio de la
historia para mejorar en cualquier situación o negocio. En esta exposición se
trazarán los puntos centrales del marco histórico a través de dos ejes temáticos
que se cruzarán con el eje temporal, para sacar enseñanzas y no repetir los
errores del pasado:
A. Eje Político-Económico
• Riesgos de confiar en un único socio: Argentina-Gran Bretaña durante el Siglo XIX
Los cambios registrados en nuestro país a partir de 1880 fueron decisivos en muchos aspectos. El que nos interesa en esta oportunidad es el comercial. Inglaterra, que había logrado su poder al aplicar el proteccionismo puertas adentro, se convierte en la mayor ideóloga del librecambrismo en lo externo. Desde entonces y hasta la década del treinta nadie pudo arrebatar a Gran Bretaña su posición de socio privilegiado. Por entonces, todos creyeron que el mundo seguiría girando en el mismo sentido indefinidamente.
• La incapacidad de adaptarse a los nuevos paradigmas mundiales: el Pacto Roca-Runciman
El punto de inflexión lo marcó la Conferencia de Ottawa, realizada en 1932 a
instancias de Gran Bretaña, participando todos los dominios. Gran Bretaña nos
compraba las dos terceras partes de la carne exportada, por lo que dicha
conferencia provocó una profunda herida a nuestro comercio exterior y, por ende,
a nuestra economía. Se decidió entonces enviar al vicepresidente, Julio A. Roca,
a negociar un convenio para lograr de Gran Bretaña el mantenimiento de la cuota
de exportación. Debemos resaltar la importancia del negociador argentino,
miembro del Poder Ejecutivo de la Nación, que da una idea de la importancia que
tenía el sector en aquellos años.
A pesar de las críticas el Tratado – en Londres varios diarios de importancia
pidieron la renuncia Runciman - fue aprobado por ambas Cámaras. Fue un paliativo
de corto plazo, pero hacía falta reforzarlo con alguna política interna que
lamentablemente no se concretó.
• Intervención estatal: Creación de la Junta Nacional de Carnes
En el aspecto interno se sanciona la Ley 11.747 que crea el 7 de octubre de
1933 la Junta Nacional de Carnes. Surge como respuesta a la difícil situación
del sector, que se perjudicaba con la caída de los precios internacionales. Al
año siguiente los productores deciden intervenir activamente en el comercio de
carnes creándose la Corporación Argentina de Productores de Carne.
Tanto la Junta como la CAP deben ser estudiadas a fondo para poder determinar
las causas de su fracaso a partir de la segunda mitad de los cincuenta. Su
documentación son cuatrocientas cajas resguardadas en el Archivo General de la
Nación que todavía nadie abrió.
• Injerencia estatal mal dirigida: Vedas, precios máximos y retenciones
La intervención mixta de los treinta dio lugar en la década siguiente a una intervención estatal ferrea, decidida a cambiar los lineamientos que desde el siglo XIX regían a nuestro país. La creación del IAPI en 1946 estuvo destinada a monitorear el comercio exterior. Surgieron así los precios máximos, las vedas y las retenciones. Las dos primeras siempre dieron como resultado la suba del precio de la carne, dado que tan pronto como se aplicaba nacía el “mercado paralelo” y aumentaba la demanda en previsión de la escasez, estimulando asimismo el aumento de los alimentos alternativos.
• El elemento sanitario como riesgo constante
Sumado a las políticas gubernamentales erráticas para el sector la aftosa fue
desde 1870 un problema para la comercialización. Analizaremos su devenir en todo
el siglo XX.
B. Eje Social
• Los productores rurales en los Poderes Ejecutivo y Legislativo
Cuando se creó la Ley de Ministerios en 1898 se tuvo en cuenta cuáles eran
las áreas que más habían crecido desde 1853. Entre los tres nuevos ministerios
que se crearon, uno fue el de Agricultura y Ganadería. Desde Frondizi a hoy el
rango fue rebajado, dependiendo del Ministerio de Economía La inexistencia de
Ministerio pone al sector en situación de desventaja no sólo en cuanto a
aplicación de políticas beneficiosas sino que también crean problemas de
protocolo a nivel internacional. Así como en el Poder Ejecutivo no se cuenta con
representantes del sector, en el Congreso Nacional hay muy pocos diputados del
sector cuando, hasta 1943, ambas Cámaras tenían en representantes del sector
agropecuario a casi el ochenta por ciento de sus componentes.
C. Eje temporal: Los dos ejes antedichos se cruzan en el eje temporal
organizador de la historia.
• Los productores como factor de la historia
La agremiación de los productores en el siglo XIX y la Generación del Ochenta y su modelo agroexportador como política de Estado fue la que mejor resumió el concepto de “clase dirigente” la única vez que se dio en la Argentina. A partir de entonces hay un conjunto de actores con intereses divergentes cada uno con representatividad relativa que por origen y formación no pueden conjugarse con los otros actores del proceso social para conformar una élite dirigente.
• La delegación de la responsabilidad
El comienzo de la delegación se dio en la década del treinta, cuando ante los cambios inminentes que se planteaban tanto interna como externamente en nuestro país muchos hijos de los líderes de la Generación del Ochenta decidieron abandonar la res pública para dedicarse sólo a sus asuntos. Cuando más se necesitaba el recambio generacional decidieron desentenderse de su responsabilidad como élite dirigente.
• Hacia la última oportunidad: iniciando el siglo XXI
El siglo XXI genera la necesidad de compromisos a ser asumidos por la nueva generación si de desea tener mayor injerencia en la res pública a partir de ahora. Las retenciones son un hecho y los precios máximos y las vedas vuelven al lenguaje de los políticos en cuanto la inflación se acelera un poco, para responder políticamente a estos argumentos recurrentes es necesario una dirigencia agropecuaria profesionalizada y altamente participativa, acorde a los tiempos que corren, a la vez que una clara institucionalización de la cadena agroindustrial para que el interés general prevalezca sobre el interés particular.
Juan Cruz Jaime