En las especies forrajeras la tasa promedio de ganancia genética en la
producción de materia seca ha sido inferior (4% década-1) a la lograda en los
cultivos agrícolas (13,5% década-1) debido, entre otros factores, a los escasos
cambios producidos en el índice de cosecha y a la importancia de otros
caracteres además del rendimiento. En términos generales los objetivos primarios
del mejoramiento en pasturas han sido el incremento de la producción total y/o
estacional del forraje y de la persistencia. Mas recientemente se han dedicado
esfuerzos a mejorar la calidad nutricional y la resistencia a factores bióticos
y abióticos, y es probable que en el futuro estos últimos aspectos reciban aún
mayor atención. Las estrategias utilizadas para lograr los incrementos
productivos han estado sustentadas sobre métodos tradicionales de mejoramiento,
dependientes de la variabilidad que ocurre naturalmente en ecotipos adaptados,
poblaciones naturalizadas y en cultivares comerciales. En la actualidad las
herramientas biotecnológicas, como los marcadores moleculares, la selección
asistida, la regulación de la expresión génica y la transgénesis, han permitido
aumentar la variabilidad genética y la eficiencia de selección en algunos
caracteres específicos. Estas técnicas indudablemente aportarán al progreso del
mejoramiento genético, pero dependerán de las bases fundamentales de los métodos
tradicionales para comprobar su verdadero potencial.
En Argentina, la generación de cultivares forrajeros ha sido discontinua y
dependiente de la región agroecológica considerada. Adicionalmente la expansión
agrícola producida en los últimos años determinó el desplazamiento de la
ganadería hacia escenarios productivos diversos, necesitados de nuevas
tecnologías en pasturas. La genética permite abordar estos nuevos desafíos, a
través del desarrollo de pastos de elevada calidad destinados a sistemas de alta
productividad y de pastos genéticamente tolerantes al estrés abiótico y con
elevada persistencia productiva para los ambientes marginales.
Los pastos para los ambientes de alta productividad
La selección aplicada en los pastos destinados a ambientes de alta
productividad, se ha orientado principalmente a aumentar la digestibilidad y el
valor nutritivo del forraje. El desplazamiento de la fecha de floración, la
modificación de la relación hoja/tallo, la alteración de las tasas de digestión
de la pared celular, el incremento del flujo de proteína pasante y el
mejoramiento del balance de aminoácidos para maximizar la síntesis de proteína
bacteriana, son algunos de los caracteres utilizados en el desarrollo de
variedades. La selección in situ de genotipos de alfalfa de menor velocidad
inicial de desaparición ruminal permitió el desarrollo de una variedad con menor
potencial timpanizante. La variación en el porcentaje de digestibilidad de la
materia seca de genotipos de pasto ovillo con diferente precocidad posibilitó la
liberación de cultivares de elevada calidad y producción de semilla. En raigrás
anual, los cultivares formados por genotipos con 10-15% mas de azúcar en hojas y
tallos, proveyeron de energía adicional a los microorganismos del rúmen para
mejorar la eficiencia de conversión de la proteína, y ello determinó una mayor
producción animal y un menor impacto ambiental. Si bien aún no se conocen
progresos logrados por selección, la variación genética encontrada en la
proporción de diferentes ácidos grasos presentes en las gramíneas, presume la
liberación de nuevos cultivares con efectos benéficos sobre la salud humana.
Los pastos para los ambientes marginales
En el mejoramiento de especies forrajeras destinadas a condiciones
marginales, el rendimiento es de importancia secundaria respecto a los
caracteres que confieren adaptación. En la Grama Rhodes, la tolerancia a la
salinidad produce reducción del rendimiento por disminución del crecimiento
foliar y el aumento del número de hojas secas. La selección de genotipos
tolerantes a la salinidad, se logró a partir de la evaluación del daño oxidativo
generado en plántulas cultivadas en condiciones de estrés. En agropiro alargado
la capacidad diferencial para germinar en estrés salino, de poblaciones
adaptadas a suelos salino sódicos de la Depresión del Salado, indicó la
presencia de variabilidad para tolerancia a la salinidad. Adicionalmente, se
detectaron caracteres de plántula asociados a una mayor velocidad de crecimiento
inicial y de elevada heredabilidad que se aplicaron en la selección de genotipos
para desarrollar cultivares comerciales. Estos resultados fueron atribuidos al
impacto de la selección natural para adaptabilidad y rendimiento. Similarmente
en pasto llorón, la selección dirigida a encontrar genotipos estables y con alta
producción, se realizó a través de la altura y el diámetro de planta, por
evidenciar correlación genética con el peso de la materia seca, ser de
heredabilidad alta y de fácil medición. Si bien, existen algunas técnicas
ensayadas en la obtención de plantas transgéncias de pasto llorón, no existen
cultivares liberados al mercado.
El mercado nacional de semillas forrajeras y sus restricciones
En la actualidad la utilización de cultivares, tanto sean importados como de producción nacional, ha promovido una mayor actividad comercial. Sin embargo, existen problemas estructurales en la comercialización, algunos de las cuales están directamente relacionados con la ausencia de controles adecuados en el mercado y con la elevada proporción de venta ilegal de semilla, que hacen impracticable la recuperación de la inversión realizada en genética. En este contexto, el mayor interés se ha centrado en las variedades protegidas, que permiten la comercialización en exclusividad por medio de licencias o acuerdos con sus obtentores. Es indudable que las tendencias a futuro contemplan un aumento de la actividad fitomejoradora nacional, una mayor proporción de variedades protegidas en el mercado y también una mejora sustancial en la producción de semilla forrajera de mayor calidad.
Ing.Agr. M.Sc. Ph.D. Adriana Andrés, INTA EEA Pergamino