Montreal.- Al presentar al Consejo Ministerial del CCA las recomendaciones iniciales sobre la problemática del maíz transgénico en México, el Comité Consultivo Público Conjunto (CCPC) indicó que se debe definir una estrategia adecuada de acción a largo plazo.

Las consideraciones y observaciones del CCPC fueron elaboradas a partir del Simposio sobre Maíz y Biodiversidad, que se realizó el 11 de marzo pasado en Oaxaca, México, donde se sometió a escrutinio el informe encargado al Grupo de Expertos, nombrado por la CCA en 1992.

Organizaciones no gubernamentales y la comunidad mexicana demandaron a la CCA la compilación de un informe sobre el tema, luego que en 2001 expertos de la Universidad de California descubrieron ADN biotecnológico entre las decenas de variedades naturales de maíz que estudiaban en el sureño estado mexicano de Oaxaca.

Ese descubrimiento fue una sorpresa, ya que en 1998 el gobierno mexicano instituyó una moratoria sobre el cultivo de semillas genéticamente modificadas para proteger la biodiversidad del maíz, que por milenios ha tenido una función social, cultural y económica para la región.

De acuerdo con el CCPC, la diversidad y la multiplicidad de comentarios expresados sobre el informe que abordó el impacto potencial del maíz transgénico en la salud, la economía y la biodiversidad le dieron un "rostro humano" al complejo y controvertido tema.

Al encuentro en Oaxaca asistieron cientos de empresarios, funcionarios y representantes de la sociedad civil.

El CCPC -integrado por 15 ciudadanos independientes y voluntarios- señaló que cree firmemente que es esencial que la conservación de la biodiversidad no se separe de la protección de la diversidad cultural.

De hecho, afirmó, todos los análisis deben apoyarse en una amplia comprensión del desarrollo sustentable y la relación mutua de los efectos ambientales, económicos, sociales y culturales.

Destacó además que existe un desequilibrio evidente en la composición del Grupo Asesor, en el cual la representación indígena es mínima.

Aseveró que mientras las instituciones occidentales tienen una gran fe en el método científico, los pueblos indígenas se apoyan en sus propias prácticas y métodos tradicionales.

Indicó que ante esa situación la dependencia excesiva del "método científico" y de las conclusiones "con base científica" pueden servir para excluir a los pueblos indígenas y los conocimientos que poseen.

Aseveró además que varios autores de los capítulos del borrador del informe no pudieron responder a los indígenas presentes que plantearon su relación con el maíz como un centro de vida sagrado y como parte de su dignidad e identidad.

"Se trata de un caso muy claro en el que los gobiernos deben aplicar el principio de precaución en su proceso de toma de decisiones, requiriendo a la industria que elabore evaluaciones integrales y creando espacios para los debates públicos".

EL CCPC indicó que en Oaxaca se plantearon preocupaciones sobre los análisis de riesgos y beneficios, y que al parecer las corporaciones se dividen la mayor parte de los beneficios y los productores y el medio ambiente comparten la mayor parte de los riesgos.

"Puede argumentarse que la identificación de beneficios y riesgos implica un juicio de valor, por lo que debe tenerse gran cuidado con la forma en que se describen estos beneficios y riesgos", apuntó.

El informe final deberá publicarse antes de la sesión del Consejo Ministerial de la CCA -a realizarse en junio próximo en Puebla, México- para permitir una plena discusión de sus contenidos, y la identificación de acciones específicas de seguimiento.