OLAVARRIA.- Un fuerte reclamo de productores autoconvocados empañó ayer el lanzamiento de un programa para compra de maquinaria vial presidido en esta ciudad por el gobernador Daniel Scioli junto con varios intendentes del interior que tuvieron que retirarse custodiados por la policía y bajo una lluvia de huevos e insultos.

Un grupo de autoconvocados se instaló frente a la sede municipal para exponer sus posiciones. A medida que fueron llegando los intendentes, en su mayoría del oficialismo, fueron insultados por los productores. Algunos de los jefes comunales, incluso, desistieron de participar del encuentro. Así, el auditorio principal del acto, previsto para 50 intendentes se redujo a los más comprometidos con el proyecto oficial.

"Yo sabía que veníamos acá y no me iban a cantar el feliz cumpleaños. Vinimos por respeto a ustedes (refiriéndose a los intendentes) y porque es nuestra responsabilidad", dijo Scioli luego de que varios de los discursos de la ceremonia vagaran entre el agradecimiento a la presencia del gobernador; la ratificación del apoyo al proyecto oficial de retenciones y de las distintas políticas provinciales hacia el sector, e, incluso, una exhortación al diálogo para superar el conflicto.

En el momento de mayor tensión, un centenar de manifestantes con banderas argentinas logró superar las vallas y accedió a un pasillo contiguo al salón donde se desarrollaba el acto. Con una bocina de camión impedían que se escuchara a los oradores y al grito de "¡ladrones, ladrones!" forcejeaban intentando quebrar la resistencia de policías y custodios que les cortaban el paso.

"A cada lugar que hemos ido hemos recibido a productores. Ustedes saben que soy dialoguista y conciliador; hoy más que nunca", remarcó. "Pero si hoy no nos reunimos es porque ellos no quisieron", remató. En efecto, funcionarios provinciales, comunales y legisladores kirchneristas habían invitado a una charla con Scioli a los autoconvocados, pero éstos pusieron como condición que estuviera presente la prensa y eso, según denunciaron luego, frustró el encuentro. Voceros del gobierno negaron esa versión aunque no aclararon el motivo que hizo fracasar la reunión.

Proyecto superador
Cuando parecía que el asunto no daba para más, Scioli sorprendió al pedir a los intendentes que se expresaran. Lo que siguió fue una suerte de catarsis colectiva, clara muestra de la presión que atraviesan los jefes comunales del oficialismo en sus distritos. Hablaron varios. Sobre el final, el intendente de Balcarce, José Luis Pérez, dijo que "al ingresar en medio de los insultos algunos me preguntaron qué hacía acá y yo les digo que vine a buscar financiamiento para arreglar los caminos rurales".

Al retirarse, Scioli alcanzó a decir que confía en que "se está elaborando un proyecto superador que agilizará los reintegros para los pequeños y medianos productores". Y agregó: "Se busca aumentar la capacidad productiva, mejorar la competitividad y así avanzar con un sector como el campo, que ha ayudado tanto a levantar la Argentina. Ahora necesitamos que sigan adelante poniendo el hombro y desarrollando su potencial para superar esta situación".

Con un pie sobre la combi que lo sacaría del edificio por una puerta lateral, el gobernador ratificó su "compromiso con el interior" y opinó que lo que se apruebe en el Congreso deberá "ser respetado". Afuera lo esperaban los manifestantes con una lluvia de huevos e insultos. Lo corrieron dos cuadras e incluso alcanzaron a algunos autos donde viajaba parte de su comitiva. Luego, a medida que los intendentes y legisladores se retiraban los acompañaron varias cuadras.

Tras los incidentes, los ruralistas difundieron un documento que, dijeron, pretendían acercarle al gobernador. Allí señalaron que existe un "plan de mala fe y difamación". Y agregaron: "Sabemos que este diálogo que hoy asoma es para distraer". Por último, repudiaron la actitud del gobernador y su alineamiento con el gobierno nacional y le advirtieron: "Con el campo no se jode más, gobernador Scioli".

Por Pablo Morosi
Corresponsal en La Plata