SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- El gobierno de Cristina Kirchner consideró "inoportunos" e "injustificados" los cuestionamientos de Uruguay a la política oficial de retenciones. No hubo funcionario alguno que no planteara ayer el fuerte malestar de la Presidenta con su par Tabaré Vázquez, que criticó públicamente la aplicación de retenciones de manera unilateral.

Así, la relación transitó en las últimas horas un nuevo camino de desencuentro después de la eterna disputa por la papelera Botnia, que generó la mayor crisis de los últimos años entre ambos países.

Por si faltaba algo para que la bronca se expusiera sin tapujos después de que el ministro de Economía de Uruguay, Danilo Astori, rechazara duramente las retenciones, el propio Tabaré Vázquez le enrostró a la Presidenta, en pleno debate ante el resto de los mandatarios, que quería imponer en la agenda del bloque los perjuicios que le causaban a su país las polémicas alícuotas que tanto revuelo generan en la Argentina. "Cada país tiene todo el derecho de aplicar su política, pero eso puede lastimar a otros", lanzó Vázquez ante la mirada rígida de Cristina Kirchner, que comandaba el encuentro.

El clima distendido que caracterizó toda la reunión se tensó por unos minutos. "Quiero hablar sobre las detracciones con la Argentina", reforzó el uruguayo. "Quizá si las tomáramos en conjunto [las medidas], no nos perjudicaríamos", planteó.

Con tono moderado, el mandatario oriental aclaró: "Tenemos una excelente relación con la energía, pero tenemos problemas severos por la detracción a la exportación de gas que genera problemas a las industrias de Uruguay". Cristina Kirchner se quedó con ganas de contestar. Ella fue, en rigor, la primera en hablar y, encima, Tabaré se retiró antes de tiempo, cuando aún estaba hablando el presidente de Bolivia, Evo Morales.

"No lo digo a título de crítica, sino de comentario, para mejorar las relaciones asimétricas", intentó mejorar Vázquez sobre el final de su discurso. Pero la crítica hacia la política oficial de retenciones, y ante el difícil momento que pasa el Gobierno en su disputa con el campo, ya estaba plasmada en medio del debate de presidentes.

"Es muy difícil hablar de integración productiva cuando algún país toma decisiones unilaterales", dijo a la prensa el mandatario uruguayo.

Su planteo público había tenido su antecedente anteayer, cuando Astori había pedido que las retenciones a las exportaciones dentro del bloque regional fueran reguladas de manera comunitaria. Ayer, minutos antes del abierto cuestionamiento de Tabaré, el ministro uruguayo insistió ante LA NACION en que la Argentina quería "imponer" en la redacción del código aduanero del Mercosur una cláusula que le permitiera establecer unilateralmente los derechos de exportación. "Ellos dicen que si no hay derechos internos para poner retenciones no hay código aduanero. Y nosotros sostenemos que sin código, no hay Mercosur", dramatizó Astori.

Aunque nadie contestó públicamente, en la comitiva argentina el malestar era mayor. "¿En estos seis meses de gobierno se olvidaron de plantearlo?", se preguntaba un funcionario que acompañó a la Presidenta. "Cristina le contestó durante su presentación. Eso es todo", se excusó un ministro, en referencia a la fuerte defensa de las retenciones que hizo ayer la Presidenta.

Por Mariana Verón
Enviada especial