Esta situación impone una limitante muy seria para la producción con animales exclusivamente en pastoreo. Por momentos, el rápido crecimiento de la pastura sobrepasa la capacidad de los animales de consumirla y se pierde rápidamente calidad y queda forraje sin utilizar. En otros momentos, en forma inversa, la tasa de crecimiento del pasto resulta menor a la demanda de los animales, y si bien disminuyen las pérdidas por maduración y pisoteo, se ven seriamente limitados los consumos y consecuentemente la respuesta animal.
El pasto es el recurso alimenticio natural y más barato de los sistemas de invernada, pero su utilización como único recurso en pastoreo directo, condiciona severamente la productividad. El objetivo de esta presentación es proponer algunas prácticas tendientes a sortear las limitantes del sistema pastoril.
La productividad de un sistema pastoril se puede expresar como los kilogramos de peso vivo producidos por hectárea y por año, y es la resultante de multiplicar la producción de materia seca por hectárea y por año por la eficiencia de cosecha y por la eficiencia de conversión. El hecho de que sean factores indica que si mejoramos cualquiera de ellos en una determinada proporción, la productividad se incrementará en la misma medida. Esto sería cierto siempre y cuando el incremento en uno de los factores no afecte negativamente a los otros. La productividad a nivel de establecimiento la podemos relacionar con la carga animal y la producción individual, que como sabemos tienen una relación negativa. Toda propuesta de mejoramiento tiene necesariamente que permitir el incremento de alguno de los factores, sin el deterioro de otro. Concretamente, debe permitir incrementar la eficiencia de cosecha sin perjudicar la eficiencia de conversión, o debe permitir incrementar la carga sin disminuir la producción por animal.

¿Qué situaciones pueden ocurrir?

1) La carga animal está ajustada a los períodos de menor producción y es insufiente. Consecuentemente, en los momentos de mayor crecimiento de la pastura se producen las mayores pérdidas y no se traduce en un mejoramiento de la producción.
2) La carga animal se ajusta a los momentos de máximo crecimiento de la pastura. Consecuentemente, hay un pleno aprovechamiento del forraje producido en el mejor momento, pero la carga resulta excesiva en la época de menor producción.
3) El forraje producido tiene una calidad muy variable entre estaciones, típicamente la invernada sobre especies megatérmicas o de síndrome fotosintético carbono 4. Esta situación permite altas cargas y buenas producciones individuales en una época del año, y pérdidas de peso en el período de baja calidad dejando un saldo individual anual muy bajo.

¿Cuáles son las posibles soluciones?

La primera situación se va a caracterizar por una producción individual alta, pero una producción por hectárea baja, limitada por la carga. La solución es necesariamente el incremento de la carga. Pero este incremento va a trasladar la situación 1 a la situación 2.
La segunda situación se caracteriza por una alta carga y una producción por hectárea limitada por la producción individual. En este caso se proponen como soluciones: la suplementación con granos o silajes a animales en pastoreo, el encierre de animales en recría en períodos limitados (coincidentes con las bajas en las tasas de crecimiento de las pasturas) o los corrales de terminación.
La tercera situación se caracteriza por una muy variable ganancia de peso a través de año, principalmente limitada por el bajo tenor proteico de las pasturas. Existen dos alternativas:

  • Suplementar con concentrados proteicos, tal que permitan mejorar la digestibilidad y velocidad de digestión del forraje, y esto produzca un aumento en el consumo y una mejor respuesta animal. Esta solución implica reservar mayor superficie como forraje diferido para abastecer este mayor consumo.
  • Hacer una utilización plena de los forrajes megatérmicos en el período estival, prescindiendo de los mismos en el período de baja calidad optando por encierres temporarios para recría o terminación.

¿Cuáles son las nuevas necesidades?

Cada vez que utilizamos dietas compuestas por más de un elemento, como es el caso de todas las soluciones propuestas (suplementación o encierre) necesitamos conocer la interacción entre los alimentos, las necesidades de la microflora ruminal y las necesidades del animal. La herramienta que debemos utilizar los técnicos es un sistema sencillo, práctico y confiable de balance de dietas, que permita en condiciones de campo hacer una correcta recomendación sobre con qué y cuánto suplementar, o en qué proporción combinar los distintos alimentos en una dieta para animales encerrados.
Por otro lado, también es necesario un sistema que permita simular situaciones, predecir resultados, generar opciones y presupuestar recursos, de tal manera que el productor pueda optar por la alternativa de su preferencia y asegurar los recursos necesarios para alcanzar los objetivos propuestos.

Consideraciones finales

El pasto resulta el alimento más importante en las cadenas de invernada de Argentina, pero la necesidad de incrementar la productividad lo limita para ser utilizado como único recurso. Es posible incorporar otros alimentos como granos, silajes, subproductos de la industria, etc. a las dietas de los animales para sortear las limitaciones del sistema pastoril. Esta situación demanda conocimientos por parte del productor y de herramientas de cálculo, simulación y presupuestación por parte de los profesionales dedicados a la producción bovina.

Oscar Melo