“Sería recomendable que el presidente del IPCVA (Arturo Lavallol) no sólo
apoye planes ganaderos provinciales, sino que lidere un plan ganadero nacional
que busque terminar con todas las deseconomías presentes en el sector”, señaló
hoy Víctor Tonelli, director de Carne Hereford SA, durante el Primer Congreso
Nacional de Invernada de AACREA, realizado en la ciudad de Rosario.
“El IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina) reúne a toda la
cadena y cuenta con fondos del sector privado; por lo tanto, sería deseable que
lidere la ejecución de un plan ganadero, apoyándose en las instituciones que
conforman la cadena”, añadió Tonelli.
El presidente de Carnes Hereford además afirmó que si se eliminaran todas las
ineficiencias presentes en la cadena cárnica argentina y se mejorase
parcialmente el acceso a los mercados internacionales, “podríamos aspirar a
tener, a valores actuales, un precio promedio (del novillo) del orden de 3,80
pesos por kilo vivo”.
El valor promedio del novillo registrado en lo que va del presente mes de mayo
en el Mercado de Liniers es de 2,22 pesos por kilogramo vivo.
AACREA solicitó a un grupo de especialistas que realizaran un análisis de las
pérdidas económicas generadas a partir de las ineficiencias presentes en el
sector cárnico. Además de Tonelli, fueron convocados Daniel Rearte (INTA),
Carlos Pujol (Cámara Argentina de Consignatarios de Ganado), Enrique de León
Belloc (Argentine Breeders & Packers) y Fernando Canosa (AACREA).
La Argentina, según comentó Tonelli, cuenta con un stock ganadero total de
alrededor de 54 M/cabezas, de las cuales 21 M/cabezas serían vientres en
servicio y 13,2 M/cabezas serían terneros.
“Si se mejorase el promedio nacional de terneros logrados y se incrementara la
carga de vientres, de acuerdo a parámetros medios –no de máxima–, la Argentina
podría contar con más de 7 millones de terneros más de los que se producen en la
actualidad”, señaló Tonelli.
El grupo convocado estimó que la producción de carne (res con hueso) a nivel
nacional podría incrementarse en 1,40 millones de toneladas en caso de invernar
–con tecnología disponible y probada– a esos 7 millones de terneros.
“Esto sería equivalente a un incremento del 47% respecto de la oferta de carne
presente en 2004 y representaría un incremento de la facturación, en la etapa de
la producción, del orden de 6.200 millones de pesos”, advirtió Tonelli.
Para ello –indicó Tonelli– sería necesario implementar una política de largo
plazo orientada a promover la capacitación, el asesoramiento profesional y
mejoras en sanidad y disponibilidad y manejo de forraje.
El empresario mencionó que las principales ineficiencias presentes en la etapa
final de producción y en el transporte y recepción de la hacienda son fallas en
la calidad de la carne (por ejemplo color oscuro y pH elevado) generado por
estrés; machucones realizados por golpes; abscesos por vacunas mal dadas;
deterioro de los cueros por marcas o mosca de los cuernos, etcétera.
“Por otra parte, una de las principales limitaciones detectadas en la etapa de
la comercialización es el doble estándar sanitario, que pone en un riesgo muy
serio la continuidad de las exportaciones de carne argentinas”, apuntó Tonelli.
“Existen entre 460 y 470 plantas registradas por el ONCCA (Oficina Nacional de
Control Comercial Agropecuario), de las cuales dos terceras partes no son
inspeccionadas por el SENASA”, añadió.
“La falta de escala es otro de los grandes problemas del sector industrial
cárnico argentino. Nadie quiere que tres empresas terminen comprando toda la
hacienda, pero tampoco puede ser que el principal frigorífico argentino en la
actualidad tenga sólo (una participación) del 2,5% de la faena total”, argumentó
Tonelli.
“En la Argentina, las 15 principales empresas del sector faenen el 23% del total
de la faena, mientras que en Brasil ese porcentaje es del 69%”, añadió.
Tonelli mencionó además que la distribución de medias reses para su posterior
procesamiento en carnicerías y bocas de supermercados genera una deseconomía que
puede estimarse en unos 700 M/$ anuales.
“Eso es sumamente ineficiente y una prueba de ello es que se han detectado, en
determinados cortes de carne destinados al mercado interno, diferencias de
precios (minoristas) de hasta un 50%”, explicó.
Por otra parte, Tonelli mencionó que el hecho de no poder acceder al mercado
estadounidense de carnes frescas genera –en comparación con los precios
recibidos por Uruguay, que exporta a EE.UU. desde 2003– un pérdida estimada en
600 M/$ anuales.
“El lucro cesante total por todas las deseconomías presentes en el sector
cárnico argentino puede estimarse en unos 7850 millones de pesos”, remarcó
Tonelli.
“Las cifras expuestas, más allá de los posibles márgenes de error, son de tal
magnitud que requieren un trabajo profundo por parte de todos los integrantes
profesionales de la cadena”, concluyó.
Víctor Tonelli – Carnes Hereford