¿Por qué fertilizar pasturas?

La adecuada disponibilidad de nutrientes incrementa la oferta forrajera de pasturas y verdeos por unidad de superficie y tiempo y, consecuentemente, la producción animal. El suministro de nutrientes también asegura la persistencia de las pasturas y prolonga el período de utilización. Adicionalmente, la mayor provisión de nutrientes mejora aspectos de calidad del forraje y contribuye a mejorar el balance de nutrientes de los suelos. La mayor producción de pasturas provee mejores condiciones químicas, físicas y biológicas al suelo contribuyendo a una mayor productividad de cultivos anuales luego del período bajo pastura.
Los efectos de la fertilización sobre la producción forrajera se verifican en incrementos en acumulación de forraje en períodos de mayor crecimiento potencial (primavera, otoño), y en la mejora de la producción en los períodos críticos (invierno, verano) permitiendo mantener una alta carga animal a lo largo del ciclo productivo. Como ejemplo, se ha determinado que la fertilización nitrogenada a la salida del invierno puede adelantar el rebrote primaveral de gramíneas en 30 días.
La fertilización debe priorizarse para las pasturas o los suelos de mayor capacidad productiva. La mayor cantidad de forraje producida debe ser utilizada eficientemente ajustando la carga animal, a través de pastoreo o corte, o confeccionando reservas de forraje con los excedentes. El ajuste de la carga mejora el aprovechamiento del forraje y favorece la redistribución de nutrientes.
Asimismo, debe tenerse en cuenta que la fertilización constituye una técnica de manejo que debe insertarse dentro del sistema productivo, es decir que los otros factores de producción deben estar ajustados de manera de obtener los mayores beneficios de la mayor acumulación de forraje obtenida a través de la fertilización.

¿Se pueden lograr incrementos rentables en producción de pasto a través de la fertilización?

A modo de ejemplo, la Tabla 1 muestra eficiencias de uso de nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S) aplicados en distintos recursos forrajeros y zonas del país. Si consideramos que para pagar el costo de una unidad de N, P y S necesitaríamos producir 15, 35 y 20 kg de MS, respectivamente (a precios de Abril 2005), las eficiencias de uso de N, P y S indicadas en la Tabla 1 son altamente rentables e indican que el uso de fertilizantes puede mejorar el negocio de la invernada. Respuestas a la fertilización con otros nutrientes han sido reportadas, por ejemplo, para calcio y magnesio (Centro de Santa Fe y de Buenos Aires), y boro (Centro de Santa Fe y Oeste de Buenos Aires).
La decisión de fertilizar se basa en la evaluación de los requerimientos del rodeo, en función de los cuales se determinan las necesidades de forraje. Los requerimientos nutricionales del forraje se estiman a partir la cantidad de materia seca (MS) y la concentración de cada nutriente en materia seca. La fertilización proporciona los nutrientes requeridos por las forrajeras que no son abastecidos por los aportes del suelo, la fijación simbiótica de N y el reciclado de nutrientes de restos vegetales y deyecciones. La dosis de fertilización para los distintos nutrientes se estima a partir del análisis de suelo (herramienta fundamental al momento de la toma de decisión), la historia del lote, las características edafo-climáticas del sitio, el momento del año y la dinámica específica de cada nutriente en el sistema suelo-planta.

Tabla 1. Eficiencia agronómica de uso de N, P y S aplicados en ensayos de fertilización de recursos forrajeros

Balance de nutrientes en sistemas ganaderos

Los sistemas de producción agrícola-ganaderos de Argentina presentan balances de nutrientes generalmente deficientes que han resultado en la pérdida de fertilidad de los suelos. La fertilización contribuye a reponer los nutrientes extraídos del sistema por la producción de carne o por los traslados de nutrientes desde los lotes de producción a otras áreas (aguadas, callejones, etc.). La aplicación de nutrientes puede ser manejada estratégicamente dentro de la rotación en función de la dinámica de los mismos en el suelo y los requerimientos específicos de cada cultivo. El manejo de la fertilización del sistema (o fertilización de la rotación) es un desafío que debemos enfrentar en la búsqueda de la sustentabilidad de la producción agrícola-ganadera.