En los próximos años, el maíz crecerá por genética, rendimiento económico, rotación con otros cultivos, diferenciación de calidades y por las integraciones verticales regionales. El análisis de Juan Avellaneda, presidente Maizar es más que un pronóstico. Se trata de la línea estratégica que la entidad motoriza para integrar al cultivo en la cadena de valor.
Con 13 millones de toneladas de producción en la última campaña, de la cual casi el 70% se exporta al exterior, los maiceros se pusieron como meta recuperar en el próximo lustro el área histórica dedicada al cultivo. Pero no sólo para colocar mayores cantidades de grano en el exterior sino para convertirla hacia los casi 600 usos que se derivan del producto, especialmente a carne.
Para ello, en el congreso Mundo Maíz, Maizar presentó un modelo de desarrollo de clusters regionales asociados a la transformación del cultivo. Se trata de incentivar la elaboración en las áreas más alejadas a los puertos, donde el flete y las retenciones lo dejan fuera de competencia con la exportación de soja. Para ello es clave conocer las "rutas" que sigue la producción primaria "aguas abajo" y promover las innovaciones organizacionales que hacen falta para potenciarlas.
Para el director de estudios económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Jorge Ingaramo, en zonas como Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Entre Ríos y San Luis se pueden constituir "núcleos intensivos a partir de las actividades productivas de origen animal y de plantas procesadoras de alimentos balanceados y otros derivados".
El ingeniero agrónomo Carlos Pastor, uno de los especialistas que trabajó en
el modelo expuesto por la entidad, explicó que la ruta del maíz que no se
exporta como grano lleva principalmente a la alimentación animal, a la
fabricación de balanceados para aves, vacas y cerdos, y a las moliendas seca
(polenta, sémolas, harinas especiales) y húmeda (fructosa).
Maíz con alas
Entre las actividades que han dado el salto exportador luego de la devaluación figura la avicultura. Roberto Domenech, presidente de la Cámara de Empresas de Producción Avícola (Cepa) pronosticó que la producción aviar está en condiciones de crecer a una tasa del 8% anual, y puede llegar a 2010 a las 2,3 millones de toneladas de pollo y casi un millón de huevos. Esto implicará un aumento del consumo de maíz, que actualmente es de 2,5 millones de toneladas (un 20% de la última cosecha). El empresario describió que en Brasil se utiliza un volumen similar a una cosecha y media argentina para transformarla en pollo.
La intensificación de la ganadería, con el crecimiento de la suplementación y del engorde a corral, presenta también un mercado en expansión para el cereal forrajero. Este sector consume actualmente cerca de un millón de toneladas de maíz. Miguel de Achával, presidente de la Cámara Argentina de Engordadores de Hacienda Vacuna, no esquivó la polémica al asegurar que la utilización de maíz como alimento de los bovinos sería mayor si no fuera por "la burocracia extra productiva" y la "industria frigorífica subsidiada" que obligaron a toda la cadena ganadera a adaptarse a los requisitos de la Hilton, "esa cuota de 28 mil toneladas que quiere controlar los sistemas productivos de 2,5 millones de toneladas de carne que produce la Argentina".
Juan Luis Uccelli, presidente de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (Aapp), aseguró que la actividad más golpeada dentro del sector por la apertura económica de los 90, está ahora en condiciones de crecer a un 20% anual. "En la década del 90 entrábamos como moneda de canje en cualquier negociación dentro del Mercosur", recordó y aseguró que los productores que sobrevivieron "están armando consorcios de exportación para el mercado externo e incluso ya hay granjas con trazabilidad".
Desde el sector estiman que, en la medida que este crecimiento se sostenga, la demanda de maíz para la actividad porcina podría saltar de las 500 mil toneladas actuales al 1,4 millón en 2010.
En tanto, la producción de alimentos balanceados da cuenta de un aumento de la producción entre 1991 y 2000. pasó de 2,6 millones a 3,6 millones de toneladas.
La molienda
Con una demanda de 250 mil toneladas de maíz, la llamada molienda seca es el eslabón de la cadena que transforma la producción en granos perlados para elaborar cereales de desayuno, sémolas para polenta (50% del mercado) y la industria cervecera, harina extruida y harina zootécnica, el producto más relevante del sector para la alimentación animal.
Fernando Rivara, presidente de la Cámara de Industria de Maíz por Molienda Seca, señaló que el sector cuenta con una capacidad instalada de 600 mil toneladas. La mayor concentración industrial se encuentra al norte de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Chaco, Entre Ríos y Sur de Santa Fe. El segundo polo es el del Noroeste argentino (Salta y Tucumán), con 9 plantas procesadoras.
Rivara confió en que la inserción internacional del sector se amplíe con el acuerdo Mercosur-UE, que permitiría desmantelar el escalonamiento arancelario con el que actualmente Europa castiga a los productos con valor agregado, abriendo un mercado de 200 mil toneladas de sémolas para cereales de desayuno.
Sin embargo, advirtió que "la falta de protección a quienes siembran el maíz flint libre de OGM, que es el que exige el consumidor de mayor poder adquisitivo", constituye una amenaza para las exportaciones. También reclamó un registro de operadores similar al de la molinería de trigo, para evitar la evasión en el sector de los polenteros y una modificación de los derechos de exportación.
Con un consumo superior al millón de toneladas anuales, la molienda húmeda se ubica en segundo orden como demandante interno de maíz. La tercera parte de la facturación del rubro se explica por la producción de fructosa, que se utiliza como endulzante. Pero la lista de productos incluye almidones, aceites y subproductos destinados a la producción animal, como el gluten meal y el gluten feed. Según Aníbal Alvarez, presidente de Cafagda, las nueve plantas distribuidas en todo el país (cercanas a las zonas de producción) concentraron inversiones por 500 millones de dólares en la última década.
Avellaneda, presidente de Maizar, explicó que el maíz es insumo básico de una industria que en conjunto factura unos 4 mil millones de dólares. En cuanto a la distribución geográfica de los clusters maiceros, el trabajo de Maizar identifica las siguientes zonas:
* Alimentos balanceados: zona núcleo, centro-sur de Córdoba y Entre Ríos.
* Molienda seca y húmeda: zona núcleo y NOA.
* Aves y huevos: Pilar extendido, Entre Ríos sobre Río Uruguay, sur de Santa Fe y Entre Ríos sobre Río Paraná y sudoeste del conurbano bonaerense (huevos).
* Engorde a corral: norte de Buenos Aires, cuenca del Salado, San Luis.
* Porcinos: Marcos Juárez, Roque Pérez, Rosario, Misiones, La Rioja y Villa Mercedes. Según el análisis presentado por Carlos Pastor,
* Tambo: oeste santafesino, Mar y Sierras, Oeste Trenque Lauquen, abasto Sur, Entre Ríos (área Paraná),sur de Córdoba, Villa María, La Pampa y Tucumán.
El estudio incluye como clusters la exportación de maíz en la zona núcleo hacia lo puertos de Rosario y la producción de semillas en el norte bonaerense y sur de Santa Fe. Respecto de las "nuevas áreas", destaca a Tucumán, Chaco y Formosa. Sin embargo, aclara que la mejor perspectiva de una mayor producción primaria en estas zonas "debe ser acompañada con una estrategia definida de integración vertical hacia la obtención de productos de origen animal".