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La cebollita de hoja o de verdeo requiere cuidados especiales durante el verano. Al igual que muchas hortalizas, para obtener nuevas plantaciones se pueden emplear materiales de propagación del mismo cultivo, de ejemplares con raíces bien verdes o las que están un poco descoloridas, aunque estas últimas tardan más en desarrollarse.


En los cultivos de cebollita de hoja, los horticultores utilizan normalmente camellones anchos, de 100 a 110 centímetros, con seis hileras de plantas, pero se recomienda que, para aprovechar bien el espacio, se cultiven ocho hileras de plantas en esa misma dimensión, logrando una densidad de 48 plantas por metro cuadrado, contra 36 plantas por metro cuadrado, lo que implica mucho espacio desperdiciado que se podría convertir en mayor rendimiento y más ganancia, solamente haciendo mejor uso del suelo.
Cuando los camellones son de 90 cm se recomienda utilizar seis hileras de plantas.
La hora recomendada para los trasplantes es la misma que la de la siembra, es decir, cuando está terminando la tarde, con el fin de conseguir una mayor respuesta de la planta. La fertilización en la cebollita se debe hacer por lo menos cada ocho días, pero la última semana antes de la cosecha ya no se debe fertilizar, porque en esa etapa del desarrollo ya no incide en el rendimiento y solo aporta mayor costo al cultivo.

En los cultivos de cebollita no se realizan fertilizaciones químicas; por lo general, solamente orgánicas. Desde el momento del trasplante hasta que se cosecha pasan aproximadamente 30 días.
En la granja Marta Ibáñez, de la zona de Itá, se hacen doce cosechas al año, con tres fertilizaciones orgánicas, pero durante el verano cada ocho días.

HORARIO DE RIEGO


El riego se debe aplicar a tempranas horas de la mañana, porque si se lo realiza a media mañana, se crean condiciones para que aparezcan hongos, uno de ellos es el "tova kái" o cabeza quemada. Esta enfermedad comienza en las puntas de las hojas, desciende y termina secando todas las plantas afectadas.
Los vegetales que se cosechan enfermos quedan totalmente marchitos en un día; el comprador pensará que son verduras viejas, pero en realidad tienen una enfermedad. En las épocas de lluvia, apenas mejora el clima y se debe realizar una pulverización contra las enfermedades que se producen por el alto contenido de agua. Al igual que la fertilización, no se recomienda pulverizar la última semana antes de la cosecha. Ese es un detalle que se debe tener muy en cuenta para respetar al consumidor y ofrecerle un producto sano, sin residuos de plaguicidas.

Ing. Agr. Miguel Alonso