Pagina nueva 1

Ciudadanas y ciudadanos de Bolivia:

Los convoco nuevamente para compartir conmigo estos momentos, para expresarles la fuerte y profunda reflexión que he hecho en estos días a propósito de las medidas de alza de los hidrocarburos, sus repercusiones y las consecuencias que se han generado en estos días.

He leído atentamente los puntos de vista, y cuando digo leído digo percibido, sentido, atendido los puntos de vista de sectores sociales del país, de sectores políticos del país, de sectores empresariales del país, de sectores gremiales, de regiones, en cuanto a su punto de vista sobre el alza de los hidrocarburos.

He leído también con muchísima atención el documento de la Conferencia Episcopal Boliviana, que tiene fecha 19 de enero, y que está firmada por Monseñor Jesús Juárez, que en un punto, el tercero, dice: "A los administradores del Estado les convocamos a atender las demandas con previsión, prontitud y de cara al pueblo (.....)Dejar que los acontecimientos se precipiten dando lugar a la escalada de conflictos es tan irresponsable, como el ejercicio ciego de medidas extremas de presión".

Esta lectura en profundidad de esos puntos de vista, de esas reacciones, me ha llevado a tomar una decisión que quiero explicarles y compartir con ustedes.

Habíamos decidido, a través de un Decreto, el alza de los precios del diesel y de la gasolina, del diesel a 3.98 bolivianos y de la gasolina a 3.74 bolivianos, y he entendido que se ha generado un impacto social muy fuerte con el alza, sobre todo del diesel, un impacto social en el tema de las tarifas que afectan al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas, los más pobres, los más débiles y que afectan también al sistema productivo porque encarecen sistemáticamente o dramáticamente los costos de producción. Se ha combinado aquí en consecuencia un problema doble.

Expliqué claramente que nuestra medida no tenía otro objeto, que garantizar la distribución de diesel y evitar que los precios terriblemente altos internacionales del petróleo hicieran imposible hacer competitivo el diesel y que el diesel tenga una distribución de carácter nacional garantizado.

Entiendo que podemos escuchar y podemos ceder y ser flexibles, sobre el límite de lo que razonablemente es posible, ajustando aún más el cinturón del Tesoro General de la Nación para responder a la demanda de ustedes.

Y por eso he firmado un Decreto que se ha convertido también en una resolución de la Superintendencia de Hidrocarburos, que establece, que reducimos el precio del diesel, de 3.98 a 3.74, de modo que el litro de diesel vale exactamente igual que el litro de gasolina.

Eso tiene una repercusión inmediata, la repercusión de que hay menos costo sobre usted, ciudadana y ciudadano, cuando tenga que pensar en un incremento de tarifas que tiene un menor impacto sobre usted que produce y hace que el país avance y funcione, tiene como mensaje la línea de que este gobierno apuesta por encima de todo, por muy alto que sea el precio a la paz, a la tranquilidad, al respeto a los derechos humanos y a no dar pie al conflicto, a la confrontación, a la violencia.

Quiero destacar y agradecer, que en estos días el país ha demostrado una vez más que no está apostando a la violencia, quiero destacar que el país le ha dicho sí a una situación de paz, quiero destacar el hecho de que ustedes han entendido ese mensaje que es el logro y el triunfo más importante de la democracia boliviana en los últimos 20 años, el que somos capaces de resolver nuestros problemas sin violencia, porque ni usted, ni yo, queremos un muerto y un herido.

Y quiero apelar y demandar a ustedes, a quienes han dicho que las medidas son muy duras, a que acepten este rasgo de flexibilidad, no como un sentido de debilidad sino como un sentido de comprender la palabra del pueblo boliviano y tratar de encontrar un equilibrio y un camino que resuelva nuestros desafíos, los del Estado, los del gobierno, y que resuelva también los problemas que ustedes afrontan, mostrando que somos capaces de escuchar y que somos capaces de ceder.

Pero quiero insistir también en el concepto de que esta decisión, terriblemente difícil, que nos plantea desafíos que tendremos que responder con creatividad y con ingenio desde el poder Ejecutivo, para ver cómo resolvemos ese espacio que se nos abre, no va a ser respondido a su vez con intolerancia, con falta de flexibilidad y con actitudes que digan: no queremos escuchar al gobierno, nos han pedido que los escuchemos y que seamos flexibles y estoy dando una respuesta de haber escuchado y de ser flexible.

Quiero pedirles a mi vez, junto a todos ustedes, a los sectores sociales, políticos, empresariales, cívicos y regionales, que respondan con la misma moneda, la moneda de la tolerancia, la moneda de la flexibilidad, la moneda de la cesión. Hay en cualquier tema en el que se enfrentan dos posiciones, la necesidad de que una y otra parte cedan, de que seamos capaces de darle al país el mensaje que el país espera, que somos inteligentes como para no acercarnos al abismo y que somos prácticos como para saber lo que es posible avanzar y lo que no es posible avanzar.

Yo les había dicho hace unos días, que veía el tema del diesel como una excusa que podía llevarnos a un camino de violencia. Hoy, con esta actitud que estoy tomando quiero volver a recordar ese concepto. Si es verdad que el tema del diesel era el problema más importante, estoy mostrándole al país que soy capaz de entenderlo y estoy cediendo. Si mañana hay violencia, si mañana hay actitudes intemperantes, si mañana no estamos de acuerdo, no lo aceptamos, habremos confirmado que el fondo no es el diesel, sino un camino de violencia, un camino de incierto futuro, un camino de bloqueo de la situación política del país, que como está Bolivia, no nos podemos dar el lujo de asumir.

Quiero finalmente expresar una convicción, la convicción de que tenemos un desafío histórico inmediato muy importante que es la Ley de Hidrocarburos. Trabajemos por una Ley de Hidrocarburos que fortalezca la posición de Bolivia, que fortalezca la posición del Estado boliviano, que garantice que la inversión es útil y buena cuando es buena para quien invierte y para quien está otorgando parte de esos recursos en función de un interés común. Aceptemos la posibilidad de que esa Ley nos de el gran salto hacia el futuro.

Quiero recordar finalmente, que hemos trabajado en favor del pueblo boliviano no subiendo el gas licuado de petróleo, que hemos trabajado en favor de los intereses del pueblo boliviano, aumentando el presupuesto del Plane en un 50%, que hemos trabajado en favor del pueblo boliviano garantizando un Bonosol de 1.800 bolivianos cuando todos los cálculos nos decían que no debía superar los 1.200 bolivianos.

Para que vean ustedes que no es solamente esta medida de hoy, sino que acompañamos con otras medidas en favor de usted, que tiene dificultades, que está en a veces la marginalidad y la pobreza.

Espero, confío en que esta decisión transformada en un decreto que coloca el diesel en el mismo precio que la gasolina y que significa una reducción significativa del precio, sea entendida con la voluntad de diálogo constructivo, de apuesta por Bolivia y de ser capaces de afrontar en paz nuestras dificultades, comprometiendo a que el gobierno trabaje con sus responsabilidades adecuadamente.

Muchas gracias.