El jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro
Santos, dijo que la visión de dicho organismo internacional es que a la materia
prima (soja, algodón, sésamo y otros rubros agrícolas) se le debe dar valor
agregado a través de la industrialización.
Indicó que el país debe enfrentar la realidad, ya que si no hay inversión no
puede haber industrialización.
Precisamente Última Hora viene publicando desde hace días sobre la necesidad
de gravar nuestras exportaciones de soja en bruto con el objetivo de alentar la
industrialización, ya que un impuesto al envío del grano posibilitará
salvaguardar la materia prima atrayendo el capital a fin de posibilitar la
creación de industrias para el procesamiento de nuestra soja en su estado
natural, tal como sucediera en la Argentina.
Santos mantuvo el pasado viernes una reunión con el ministro de Agricultura y
Ganadería, Antonio Ibáñez, quien le pintó un panorama de la situación
agrícola del país.
"Si no hay inversión, no se puede industrializar, hay que crear las
condiciones propicias para invertir y así industrializar", afirmó Santos.
El número uno de la misión se encuentra en el país desde el lunes pasado
revisando los números de la economía paraguaya dentro de la verificación de
metas establecidas en el acuerdo stand-by firmado entre el Gobierno de Nicanor
Duarte Frutos y el FMI en diciembre de 2003 y que vence en marzo de 2005.
EJEMPLO. Tal vez uno de los ejemplos más valederos de cómo se
produjo el boom de la soja y su posterior industrialización generando
importantes divisas y mano de obra, es el caso argentino.
En entrevista exclusiva con Última Hora, Alberto Rodríguez, gerente general de
la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), aseguró
que el gravamen a la exportación de la soja en bruto fue una política de
Estado en la Argentina que lleva ya casi 25 años de implementación, lo cual
brindó un salto muy importante al vecino país, pasando de eternos proveedores
de materia prima a ser los primeros a nivel mundial en exportar los productos
manufacturados de la soja, como el aceite, harina y pellets.
Rodríguez dijo que en estos momentos y durante buena parte de la década del 80
esa diferencia entre exportar grano y exportar producto elaborado era bastante
importante, llegó a ser hasta del 15% la diferencia.
"Ahora es de 3,5 exactamente, ya que el gravamen por la exportación de la
soja en bruto es del 23,5% y la del aceite, harina y pellets es del 20%."
En el complejo oleaginoso, la producción y sus derivados generan trabajo a
290.000 personas en forma directa e indirecta, incluyendo a los productores de
soja.
El aporte al fisco solo en cuanto a la retención este año se calcula en 2.500
millones de dólares, el complejo oleaginoso exportó el año pasado 8.000
millones de dólares.
El directivo argentino dijo que quienes compiten en la compra del grano son los
industriales domésticos y, por otro lado, los importadores e industriales de
otros países porque el que compra para exportar el grano finalmente son los
industriales de otros países.
Resaltó que en la Argentina los productores de soja también se dieron cuenta
de que les conviene tener una industria aquí, que sea fuerte, que esté todo el
año comprándole porque la exportación del grano compra solo durante 4 meses.
Senado espera hasta hoy el documento
El senador Juan Carlos Galaverna dijo que aguardará hasta hoy el documento
prometido por los empresarios sojeros, donde debían explicar los motivos del
porqué rechazan el impuesto a la exportación del grano, los números que
manejan en cuanto a inversión y rentabilidad.
El senador Galaverna, titular de la bancada colorada en la Cámara Alta, quien
precisamente presentó el anteproyecto de ley que establece el gravamen a la
soja, dijo haberse reunido con algunos productores de soja y "escuché sus
cuestionamientos al proyecto, les expuse yo las razones de mi proyecto y
quedamos en que ellos me presentarían algún modelo alternativo que estoy
esperando".
Indicó que al principio de la reunión mantenida con los sojeros, estos
rechazaban sistemáticamente el impuesto, ya que, según dijeron, no podían
pagar un solo centavo; "sin embargo, luego de mi insistencia y la posición
de otros parlamentarios se coincidió en que debiera establecerse un impuesto y
ya quedaba pendiente establecer solo la tasa del gravamen", acotó.
Seguirán con el proyecto
El ministro de Agricultura y Ganadería, Antonio Ibáñez, aseguro que el
Poder Ejecutivo no retirará el proyecto de ley que establece un tributo a la
exportación de soja. Sin embargo, expresó que están abiertos al diálogo para
encontrar un punto de equilibrio con miras a que la medida no perjudique a
nadie.
En esferas parlamentarias se maneja la posibilidad de bajar los niveles
porcentuales del gravamen a la exportación del grano, entre el 6 y el 8%.
El proyecto que obra en el Congreso establece un impuesto de 10% como mínimo
sobre el valor aduanero de las exportaciones y de 15% como máximo. Es
importante aclarar que no se gravará la provisión de soja para la industria,
sino la exportación del grano al mercado exterior y que lo recaudado se prevé
destinar a gastos sociales.
Gustavo R. García
Jorge Villalba Digalo