El ente crediticio cuenta con esa cantidad de tierras entre sus bienes y gran parte de ellas ya están ocupadas en los distintos departamentos del país. Estos bienes quedaron en poder del banco por falta de pago de sus prestatarios.
Las tierras, cuya extensión es mayor a 100 hectáreas, están ubicadas en los departamentos de San Pedro, Cordillera, Caazapá, Itapúa, Misiones, Alto Paraná, Ñeembucú, Canindeyú y Presidente Hayes.
Entre las más grandes figuran aquellas de 1000 hectáreas, mientras que las más pequeñas llegan a escasas 27 hectáreas.
De las propiedades, algunas son aptas para agricultura; otras para ganadería, otras son forestales y una, ubicada en Canindeyú, es de carácter industrial, en etapa de mensura.
Las ubicadas en el departamento de San Pedro están ocupadas, al igual que las de Itapúa, Misiones, Ñeembucú y Paraguarí. Las demás están siendo mensuradas.
La transferencia de estas propiedades fue autorizada al banco por el Ejecutivo como una alternativa más para cumplir con el pedido de los campesinos, que en estos días se manifiestan de distintas maneras.
Las 10.619 hectáreas sirven para ubicar a más de 1000 familias de las 350.000 que dicen no contar con tierras, de acuerdo con el petitorio elevado por las distintas organizaciones campesinas y sociales del país.
Otras entidades crediticias como el Fondo Ganadero y el Fondo Campesino deberán hacer lo mismo por disposición del Gobierno, que busca mecanismos para satisfacer la demanda existente.
En el Indert obran 170 comisiones vecinales que esperan respuestas a sus pedidos de tierra y cuyos integrantes están siendo estudiados por el ente agrario para ver si califican o no como beneficiarios de la reforma agraria, de acuerdo a lo establecido por el Código Agrario. M.A.R.