CD.DE MÉXICO.- Para que el sector agropecuario pueda ser más productivo se requieren más de 276 mil millones de pesos en crédito, gasto e inversión, cuyos impactos se observarán en el 2020, afirmó Armando Paredes, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA).
"El índice de autosuficiencia en granos y oleaginosas tiene una tendencia en el 2020 de 53.5 por ciento, pero con las inversiones podríamos alcanzar un 76.1 por ciento, dijo Paredes.
"Además el PIB agropecuario llegaría al 2.3 por ciento y si las cosas siguen como hasta ahora sería de 1.5 por ciento".
El PIB agroindustrial llegaría (con estos apoyos) a 4.1 por ciento, pero si la tendencia se mantiene como hasta ahora sería del 2.6 por ciento, abundó.
El dirigente del CNA añadió que los diputados no han entendido que el sector agropecuario tiene un problema de competitividad y aunque ha habido esfuerzos, como los subsidios a la energía eléctrica, no ha habido una política de largo plazo con multianualidad que dé certidumbre a los productores y agroindustriales.
Es por ello que se requiere de una política fiscal que sea instrumento para impulsar el desarrollo del País, más allá de su fin recaudatorio, estimó.
Durante la presentación del primer Centro de Estudios de Política Agroalimentaria del Sector Privado (CEPASP) en el que participan el CNA, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Paredes Arroyo enfatizó que los resultados del primer análisis que este organismo realizó se arroja la propuesta de una urgente inversión al agro para que éste logre competitividad con respecto a la producción de otros países.
"El gasto público y el crédito al campo van en franco deterioro, es por ello que son necesarios mecanismos alternos para incrementar la inversión.
"Tan sólo el gasto del sector público en el desarrollo del agro en 1994 fue de 87 mil millones de pesos y en el 2002 fue de 39 mil 424 millones de pesos, una reducción de 54.7 por ciento", señaló Paredes Arroyo.
En el caso del crédito bancario al sector agropecuario, forestal y pesquero como proporción del total del crédito bancario, este pasó de 5.9 por ciento en 1994 a 2.8 por ciento en el 2003.
Es por ello que se necesita una política fiscal más allá de la actividad recaudatoria, además de un esquema fiscal específico para el sector, lo cual no violenta el principio constitucional de contribuir con el gasto público, dijo.
"Se requieren políticas diferenciadas porque no se maneja igual los estado del norte del País que los del sur, es urgente que las fuerzas políticas entiendan cuáles serán las consecuencias de seguir así con poco crédito e inversión en el sector, no sólo por parte del Gobierno sino también de la iniciativa privada", puntualizó.
El presidente del CNA se manifestó en contra de que México negocie más tratados comerciales que incluyan al sector agropecuario.