Para la semana que empieza se anuncia una ola de ajustes de los productos básicos de la canasta familiar. La mayoría de las industrias definirán en el transcurso de estos días la incidencia que representará en sus costos de producción el aumento del 5,7% del gasoíl decidido por el Gobierno, en la cotización final del combustible.

La administración de Nicanor Duarte Frutos definió por Decreto Nº 2283 del jueves 29 de abril el aumento del precio del diésel, de G. 2.650 a G. 2.800 por litro, para salvar la crítica situación de Petropar, déficit que en realidad responde a largos años de corrupción, y del precio subsidiado por las sucesivas administraciones del país.

Además, Petropar siempre fue utilizado como un botín político por los gobiernos de turno, que se aprovechaban de la importación de gasoíl para solventar campañas políticas o para el beneficio particular de los administradores de turno de la empresa estatal o de roscas organizadas especialmente para desangrar al Estado.

SUBA DE LÁCTEOS

Industriales del sector lácteo han anunciado que indudablemente la variación del precio del gasoíl incidirá directamente en los precios finales al consumidor, atendiendo los estrechos márgenes que manejan y la alta incidencia del combustible en su estructura de costo. Hablan de al menos el 5% de aumento, que sería definido en estos días. También la industria panadera analizará igualmente esta semana si corresponde o no el aumento de sus precios, aunque ya han adelantado que incidirá indudablemente en el costo del flete para el reparto de los productos terminados, entre otros alimentos cuyos precios igualmente están siendo estudiados, según adelantaron empresarios del sector supermercadista.