En las estadísticas, el agro aparece como uno de los grandes beneficiados del actual esquema económico. Exportaciones firmes, cosecha récord y actividad sostenida parecen confirmar esa lectura.

Pero cuando se baja al terreno real de las empresas, el panorama cambia.

Según el informe “Apuntes para Empresas – Abril 2026”, hoy conviven dos realidades: una macro que muestra fortaleza y una micro donde predominan la presión sobre los costos, el atraso cambiario, la caída del consumo interno y una rentabilidad mucho más ajustada de lo que reflejan los grandes números.

Cosecha récord, pero con más costos y menos margen

La campaña todavía no está cerrada y, aunque la producción proyectada sigue siendo elevada, las lluvias complicaron fuerte:

  • Retrasos en cosecha
  • Problemas de calidad en granos
  • Dificultades en tambos y ganadería
  • Tensión logística en plena ventana comercial

A esto se sumó el conflicto con transportistas, que afectó especialmente a puertos como Necochea, Bahía Blanca y Quequén, generando demoras, mayores costos y pérdidas económicas importantes.

En un negocio de márgenes finos, cada día cuenta.

 

Retenciones: la variable que el productor sigue esperando

En este contexto, las decisiones comerciales se frenan por una expectativa que sigue muy presente:
una posible baja de retenciones.

Hoy, muchos productores venden solo lo necesario para cubrir obligaciones y mantienen el resto bajo estrategia defensiva.

En soja, con una producción estimada de:

  • 48 millones de toneladas

ya se comercializaron:

  • 11 millones de toneladas,
    pero apenas:
  • 4,4 millones con precio firme

En maíz:

  • Producción esperada: 60 millones de toneladas
  • Ventas: 22 millones
  • Con precio: 15 millones

La lógica es clara:
si mejora el tipo de cambio o bajan las retenciones, cambia completamente la ecuación.

Por eso, el productor hoy mira más el escritorio que el lote.

 

El dólar quieto complica más que ayuda

Uno de los puntos más sensibles del informe pasa por el tipo de cambio.

Con un peso apreciado y un dólar que no acompaña la suba de costos, se profundiza lo que el sector define como atraso cambiario.

Esto genera dos problemas:

  • Los costos medidos en dólares suben
  • La capacidad de pago de los productos exportables cae

El resultado es una pérdida directa de competitividad, especialmente en economías regionales e industrias vinculadas al agro.

 

Más presión internacional: petróleo, fletes y fertilizantes

El conflicto en Medio Oriente empieza a trasladarse de forma concreta al negocio agropecuario.

Suben:

  • Combustibles
  • Fletes marítimos
  • Seguros
  • Fertilizantes
  • Insumos clave como la urea

Esto golpea especialmente a los planteos de trigo y maíz, donde ya se empieza a analizar:

  • Menor área sembrada
  • Cambio hacia cultivos alternativos
  • Replanteo de arrendamientos

El productor no discute solo precios, discute viabilidad.

 

Ganadería firme, lechería en crisis

Mientras la ganadería mantiene fundamentos positivos, con exportación fuerte y precios históricamente altos, la lechería sigue en una situación crítica.

En carne:

  • La exportación sostiene la demanda
  • La Cuota Hilton supera los US$ 23.000 por tonelada
  • Se espera una menor faena y menos oferta de hacienda

En leche:

  • El precio SIGLeA de marzo fue de $489/litro
  • Subió apenas 7-8% interanual
  • Contra una inflación cercana al 33%

El resultado: tambos con costos crecientes y rentabilidad cada vez más deteriorada.

 

El agro no está mejor: está resistiendo

El informe resume una idea fuerte:
el agro no está en expansión, está administrando tensión.

Hay empresas que invierten y buscan crecer, pero muchas otras avanzan con estrategias defensivas:

  • Cuidar caja
  • Postergar decisiones
  • Preservar margen
  • Evitar sobreexposición financiera

La rentabilidad promedio del sector es menor a la que se percibe desde afuera.

 

La pregunta sigue siendo la misma

En el fondo, la discusión no pasa por si el agro produce más o menos.

La verdadera pregunta es:
cuánto queda después de producir.

Y ahí aparecen siempre las mismas variables:

  • Retenciones
  • Tipo de cambio
  • Costos logísticos
  • Presión impositiva
  • Financiamiento

Mientras eso no cambie, la cosecha puede ser récord… pero la rentabilidad no necesariamente también.