En nutrición vegetal, la diferencia no está solo en qué se aplica, sino en cómo y por qué se toman las decisiones. Con esa premisa nació Amauta en 2016, en Rosario, dentro del ecosistema de fyo (Futuros y Opciones.com), y desde entonces desarrolló una trayectoria enfocada en transformar la nutrición en una herramienta estratégica de manejo.

Desde sus inicios, la empresa sostuvo una convicción clara: dejar atrás la lógica de la receta estándar y pensar la nutrición vegetal como una decisión agronómica capaz de cerrar brechas productivas y mejorar la rentabilidad de cada hectárea. En ese marco, Amauta desarrolla y comercializa soluciones fertilizantes cuyas  dosis se definen a partir de las necesidades de cada cultivo, ambiente y momento del ciclo.

Esa mirada es la que, según su Gerente General, Fernando Manfredi, define el rumbo de la compañía: “Nuestra misión es evolucionar la agricultura y estamos convencidos de que conocimiento, tecnología y calidad en los productos son la ecuación perfecta para hacerlo”.

El propio nombre de la empresa sintetiza esa forma de trabajar. En la lengua quechua, el “amauta” era el sabio: la persona encargada de transmitir conocimiento, interpretar el entorno y tomar decisiones con criterio. Un concepto que atraviesa el ADN de la compañía desde sus inicios.

“Nacimos con el objetivo de convertirnos en una empresa experta en nutrición vegetal, basada en el conocimiento: el que generamos y compartimos, y también el que está en el campo, en los técnicos y en los productores que trabajan sobre ambientes muy heterogéneos”, explicó Manfredi.

En la misma línea, Federico Dublan, Gerente de Desarrollo de Mercado y Producto, destacó que esta lógica basada en la transmisión del saber es la que forjó el diferencial de la empresa: “Nuestro fuerte es el conocimiento técnico y entender las necesidades reales del productor. Ajustar el uso de los productos a cada zona y a cada cultivo, sabiendo que todos los ambientes son distintos, implicó una fuerte inversión en investigación y desarrollo que hoy nos permite posicionarnos en el mercado desde otro lugar”.

Esa visión compartida fue la que guió todas las decisiones que vinieron después. De hecho, uno de los mayores logros de Amauta fue, según Manfredi, “ser congruentes entre lo que imaginamos al inicio y lo que terminamos haciendo”. “Esa fue la clave que nos permitió desarrollarnos en un mercado ultra competitivo y convertirnos hoy en referentes”, sostuvo el Director.

En la práctica, esta mirada se traduce en estrategias apoyadas en el diagnóstico, la precisión y el asesoramiento en campo, con un objetivo concreto: que cada decisión nutricional tenga impacto real en el rinde y en la ecuación económica del productor.

Diez años de cambios, aprendizajes y crecimiento

La última década fue especialmente desafiante para el agro argentino. La transformación de los sistemas productivos, la presión sobre los márgenes, la variabilidad climática y la necesidad de ganar eficiencia marcaron un escenario que obligó a revisar prácticas y estrategias en todos los eslabones de la cadena.

En ese marco, Amauta construyó su recorrido a partir de tres ejes claros: sostener el trabajo a campo, respaldar cada recomendación con validación técnica y mantener un vínculo cercano con los productores. A diez años de su creación, la empresa cuenta con una red de más de 2.500 ensayos realizados junto a productores e investigadores en distintas regiones del país, que funcionan como base para el desarrollo y la recomendación de sus propuestas.

Para la compañía, el aniversario no se vive solo como una efeméride, sino como una instancia de reflexión. “Cada etapa de estos diez años nos fue enseñando algo. Tuvimos la capacidad de aprender, de profundizar lo que hacíamos bien y de corregir lo que no. Ese aprendizaje constante es un círculo virtuoso”, señaló Manfredi.

 

El crecimiento, sin embargo, no se explica únicamente por los resultados técnicos. “Lo que realmente nos trajo hasta acá es el equipo que fuimos armando. Estoy convencido de que las empresas son las personas que las conforman: la forma de encarar los desafíos, la garra del día a día y esa exigencia sana de ir siempre por más, dentro de una estrategia y una propuesta de valor claras”, destacó.

Microgranulados, foliares y biológicos: el punto de partida y el punto de expansión

Además del equipo humano, otro de los pilares del crecimiento de Amauta fue el desarrollo de su línea de microgranulados, hoy posicionada como uno de los ejes de su propuesta técnica. Según Federico Dublan, esta familia de productos permitió dar respuesta a necesidades nutricionales clave del productor y, al mismo tiempo, resolver un aspecto crítico como la logística a campo, en un contexto de ventanas de siembra cada vez más ajustadas.

Con el paso del tiempo, la compañía amplió su paleta hacia nuevas soluciones, en línea con las demandas de un sistema productivo cada vez más complejo. Esta expansión responde a una necesidad concreta: contar con herramientas flexibles, eficientes y respaldadas por datos, que permitan ajustar la nutrición en tiempo real.

 

Para Federico Dublan, el escenario actual impone nuevos desafíos. “La extracción sostenida de nutrientes en los suelos y el avance de la genética generan cultivos con potenciales de rendimiento cada vez más altos, y eso hace que, aun con fertilizaciones de base correctas, las deficiencias nutricionales aparezcan con mayor frecuencia”, explicó. En ese sentido, advirtió que “hoy ya no alcanza solo con una buena fertilización inicial: es clave complementar con foliares para poder explorar esos techos productivos”.

Con la misma lógica de desarrollo, Amauta avanza también en la incorporación de productos de origen orgánico y biológico, integrados de manera coherente a los sistemas productivos actuales. “Buscamos sistemas más sustentables, con suelos más sanos y menor huella ambiental, sin resignar eficiencia ni rendimiento. No se trata de seguir una tendencia, sino de desarrollar soluciones que puedan validarse a campo y sumar valor real al productor”, remarcó el Gerente del área técnica.

Una década que abre una nueva etapa

A diez años de su nacimiento, Amauta logró construir un lugar propio dentro del mercado de nutrición vegetal. Respaldada por su pertenencia al ecosistema de fyo y por un equipo técnico que trabaja todos los días en el campo, la empresa encara una nueva etapa con el mismo espíritu que la vio nacer: pensar la nutrición como una decisión agronómica estratégica.

“En muy poco tiempo nos convertimos en referentes en muchas de las nuevas tecnologías que fue desarrollando la industria. Además, el mercado y los productores agropecuarios nos dieron la derecha porque fuimos consecuentes con nuestra propuesta de valor: generar conocimiento, compartirlo y ofrecer productos con los más altos estándares de calidad y tecnología”, afirmó Manfredi.

Porque, como enseña su nombre, el verdadero diferencial está en saber interpretar cada contexto productivo y transformar ese conocimiento en mejores decisiones a campo.