La Perspectiva Agroclimática Semanal elaborada por la Bolsa de Cereales, correspondiente al período comprendido entre el 5 y el 18 de febrero de 2026, describe un escenario dominado por altas temperaturas, lluvias de variada intensidad y distribución muy dispar, y el ingreso posterior de masas de aire más fresco, que provocarían un descenso térmico hacia el final de cada tramo analizado

Primer tramo: calor y lluvias focalizadas del 5 al 11 de febrero

Durante la primera parte del período, se prevé un retorno vigoroso de los vientos del trópico, lo que impulsará temperaturas superiores a lo normal en gran parte del norte y centro del área agrícola, mientras que el sur y la franja atlántica recibirán cierta influencia moderadora de los vientos marinos.

En este contexto, amplias zonas del NOA oriental, Paraguay, Región del Chaco, Mesopotamia, este de Cuyo, norte y centro de la Región Pampeana y Uruguay registrarían temperaturas máximas superiores a 35 °C, con focos puntuales que podrían superar los 40 °C.

Las precipitaciones se presentarían de manera muy despareja. Algunas áreas del oeste del área agrícola, el sur del NOA, el norte pampeano, sectores de la Mesopotamia y el sudoeste de la Región Pampeana podrían recibir aportes abundantes, superiores a 25 milímetros, mientras que gran parte del resto del territorio recibiría lluvias escasas, inferiores a los 10 milímetros.

Hacia el final de este tramo, el avance de un frente frío daría lugar a un descenso de las temperaturas, con registros mínimos por debajo de lo normal en buena parte del área agrícola, aunque las regiones centro-norte mantendrían valores cercanos o superiores a los promedios habituales.

Segundo tramo: persistencia del calor y nuevas lluvias irregulares del 12 al 18 de febrero

Para la semana siguiente, el informe anticipa una rápida reactivación de los vientos tropicales, lo que volvería a generar temperaturas elevadas sobre la mayor parte del área agrícola sudamericana, con excepción de la franja atlántica.

Durante este período, amplias zonas del Chaco, NOA oriental, norte pampeano, Mesopotamia y Uruguay podrían volver a registrar máximas superiores a 35 °C, con focos de temperaturas extremas por encima de los 40 °C.

Las lluvias continuarían mostrando una distribución muy heterogénea, con una franja de precipitaciones abundantes que se extendería sobre el centro y sudeste del NOA, norte de Cuyo, norte pampeano, sur de la Mesopotamia y Uruguay, con riesgo de tormentas severas localizadas. El resto del área agrícola recibiría aportes moderados a escasos.

El período finalizaría nuevamente con la entrada de vientos del sur, generando un descenso térmico generalizado, con mínimas inferiores a 10 °C en zonas serranas y cordilleranas del NOA y Cuyo, donde no se descarta la ocurrencia de heladas localizadas.

Panorama climático para el área agrícola de Brasil

En el caso de Brasil, la perspectiva indica que, si bien persistirá el dominio de los vientos tropicales, el aumento de la humedad del suelo producto de lluvias recientes permitiría moderar parcialmente la intensidad del calor. Se esperan temperaturas máximas superiores a 35 °C en gran parte del país, con focos extremos en áreas del Cerrado, mientras que las precipitaciones mejorarían su distribución espacial, con registros abundantes en la Amazonia occidental, Región Sud y sectores del Cerrado.

No obstante, el informe advierte sobre la posibilidad de tormentas severas de origen marino en el litoral atlántico, particularmente en zonas costeras de San Pablo, acompañadas por vientos intensos y lluvias torrenciales

Un escenario climático exigente para el agro

El escenario previsto para la primera quincena de febrero combina estrés térmico, lluvias mal distribuidas y cambios bruscos de temperatura, factores que seguirán condicionando la evolución de los cultivos y la planificación de las tareas agrícolas en gran parte del sudeste de Sudamérica.