De acuerdo al Informe Económico Mensual del CESO, a más de dos años del inicio del actual gobierno, la inflación muestra una tendencia levemente creciente, estabilizada en niveles similares a los de un año atrás, en torno al 2–3% mensual, sin lograr perforar ese piso
El documento señala que la desaceleración inicial respondió al uso simultáneo de cuatro anclas nominales —cambiaria, fiscal, salarial y monetaria— que se fueron agotando con el correr de los meses, dando lugar a un equilibrio inflacionario frágil y persistente.
Del ajuste inicial a la estabilización
Tras la devaluación del 118% en diciembre de 2023, la inflación alcanzó el 25,5% mensual, pero descendió rápidamente hasta perforar los dos dígitos en abril de 2024. Sin embargo, entre abril de 2024 y abril de 2025 el proceso de desinflación se estancó y, desde mediados de 2025, volvió a acelerarse de manera moderada, en simultáneo con el abandono del ancla cambiaria y la implementación del sistema de bandas cambiarias
Tipo de cambio y apertura importadora: impacto en el agro
El informe destaca que el proceso de apreciación cambiaria real, junto con la apertura importadora, sigue funcionando como un factor de contención de precios internos. No obstante, este esquema implica presiones crecientes sobre la competitividad del sector agropecuario, particularmente en actividades orientadas a la exportación, donde los costos internos evolucionan por encima del tipo de cambio
La adopción del sistema de bandas desde abril de 2025 permitió mayor volatilidad del dólar, aunque sin un traslado significativo a precios. Aun así, el CESO advierte que este régimen resulta menos efectivo que el crawling peg previo para anclar expectativas inflacionarias.
Ancla fiscal y salarial: efectos indirectos
El ajuste fiscal continúa siendo uno de los pilares del programa económico, con una fuerte contracción de la obra pública y recortes reales en subsidios y transferencias. Según el informe, la caída acumulada de la inversión en obra pública supera el 70% en términos reales, afectando sectores asociados y el nivel general de actividad
En paralelo, el ancla salarial, concentrada especialmente en el sector público, contribuye a contener la demanda agregada. Para el agro, este contexto se traduce en menor dinamismo del mercado interno, especialmente en economías regionales vinculadas al consumo local.
Cambios en la medición de la inflación
El CESO también remarca que la nueva metodología del IPC, cuya implementación fue finalmente postergada, habría incrementado la ponderación de servicios y precios regulados y reducido la de alimentos y bebidas, rubro clave para el sector agropecuario. Esto refuerza la hipótesis de que la inflación efectivamente enfrentada por los hogares podría haber sido superior a la registrada oficialmente
Perspectivas para 2026
De cara a los próximos meses, el informe proyecta que la inflación tenderá a estabilizarse en los niveles actuales, sin descensos significativos, en un contexto de tipo de cambio real apreciado, apertura comercial sostenida y anclas nominales parciales.
Para el sector agropecuario, este escenario combina costos internos en alza, márgenes ajustados y una competitividad externa condicionada, en un año donde las decisiones productivas y comerciales estarán fuertemente influenciadas por la evolución del dólar y la política macroeconómica.


