Por Laura Capriata
De la Redacción de LA NACION
"¿Dónde está Mario?", le preguntó Sergio Massa al primer radical K que divisó apenas llegó al salón de la Casa Rosada donde sus amigos lo habían esperado cerca de una hora para saludarlo.
"Estoy acá", se abrió paso entre la multitud, tímido, el intendente de Junín, Mario Meoni, el aludido. "¡Hermano!", lo saludó Massa, afectuoso, antes de darle el largo abrazo que más de un peronista había ido a buscar y no había conseguido.
El gesto fue suficiente para que los 257 kilómetros que Meoni recorrió desde Junín valieran la pena. Y convenció a un grupo de radicales K (entre ellos Meoni) de que la luz que creen divisar en el fondo del túnel quizá no sea un espejismo.
Desde que se enteraron de la designación de Massa, los radicales K más cercanos a Julio Cobos comenzaron a ver al nuevo jefe de Gabinete como el único capaz de recomponer la maltrecha relación entre Cristina Kirchner y el vicepresidente.
Por ahora, algunas señales apuntan en ese sentido.
"Cobos me mandó un mensaje de texto. Me felicitó y me deseó éxito", contó ayer Massa a la prensa.
Cobos, que está recluido en las montañas de Mendoza, apenas comunicado con el mundo exterior, había roto su ostracismo el día antes, cuando se enteró de la designación, para difundir un comunicado lleno de elogios hacia el ex intendente de Tigre.
Massa devolvió la gentileza y tuvo quizás la expresión más mesurada que se haya oído de un peronista sobre el voto negativo de Cobos en el Senado.
"A mí no me corresponde hoy ser analista. Me tengo que poner a trabajar con responsabilidad. Es el vicepresidente y debemos tener el respeto que la figura institucional merece", lo defendió en la Casa Rosada.
Semejante intercambio de gestos y gentilezas no es casualidad.
Cobos y Massa trabajaron codo a codo cuando el primero era gobernador de Mendoza y el segundo dirigía la Anses; y desde entonces mantienen una excelente relación.
Con Meoni el vínculo es todavía más cercano. Se conocieron en 1999, cuando los dos eran diputados bonaerenses (el primero por la UCR y el segundo por el PJ) y desde entonces son amigos. Cuando Massa dirigía la Anses y Meoni ya gobernaba Junín, llevó varios programas previsionales al municipio.
"Tengo una muy buena relación con él y creo que será muy importante para mejorar la relación en la concertación y con el Gobierno", le confió Meoni a LA NACION.
También gracias a los programas de la Anses, Massa se hizo amigo del intendente marplatense Daniel Katz, que hoy conduce el bloque radical K en Diputados.
Desde hace varios meses todos ellos habían encontrado en Massa a un interlocutor atento que escuchaba sus críticas por la confrontación oficial con el campo y su decepción por el poco espacio que el kirchnerismo les daba en el Gobierno. Comprensivo, Massa los animaba a no abandonar el redil.
El diálogo se mantuvo incluso después del fracaso del proyecto oficial en el Senado por culpa de Cobos. "Nos dijo que todo se iba a ir acomodando, que esperáramos", explicó un radical K a LA NACION.
Con Massa en la jefatura de Gabinete, varios radicales K creen que ese momento llegó, y el propio Cobos está convencido de que la relación con la Casa Rosada se terminará "acomodando", Massa mediante.
Sólo los inquieta saber si el matrimonio Kirchner pensará lo mismo.