WASHINGTON.- Entre el optimismo y la cautela, a la hora de comenzar a evaluar las novedades que llegan desde Buenos Aires Wall Street se inclina por la segunda opción. Varios analistas consultados por LA NACION vislumbran que "los Kirchner", como los llaman sin distinciones entre ella y él, resisten las reformas de fondo que desde Manhattan consideran inevitables, mientas afrontan una "crisis de liderazgo", como definen la situación.
El analista de la consultora de riesgos políticos Eurasia Group, Daniel Kerner, explicitó su visión en el primer informe que circuló en los horas que siguieron a la salida de Alberto Fernández. "Su renuncia confirma la falta de voluntad del Gobierno para cambiar", lo tituló, antes de distribuirlo entre los principales bancos de Nueva York y de esta capital.
Kerner dijo que el nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, "está bien considerado y es muy cercano a los Kirchner", pero también expresó que "no tiene poder significativo", con lo que "es improbable que su designación tenga implicaciones políticas", ya que "los Kirchner continuarán apoyándose en su círculo más cercano y mantendrán su estilo de toma de decisiones y el rumbo político".
Un segundo analista, argentino y que trabaja en Wall Street, complementó esa cautela de modo más explícito y centrado en el equilibrio entre los funcionarios: "Habrá que ver qué límites puede ponerles Massa a De Vido o Moreno, si los dos se quedan, como parece".
Aun así, el profesor de la Universidad Johns Hopkins de esta capital, Riordan Roett, estimó que "la coalición que creó Néstor Kirchner ha implosionado" y que "queda por verse si los Kirchner podrán rearmar" esa estructura de poder. Roett, un referente decisivo del equipo de asesores para América latina del demócrata Barack Obama, remarcó que "un estilo de gobierno -brutal, confrontacional, personalista- ha sido desafiado", pero también expuso que la "pregunta crítica" es si "emergerá una oposición democrática, nueva y mejor organizada".
La salida de Fernández cerró, por lo pronto, uno de los mejores canales de comunicación que la administración Bush mantuvo con la Casa Rosada, aún durante los momentos más tensos de una relación de por sí complicada durante los últimos años. Al punto de que en su último paso por Buenos Aires el subsecretario de Estado para América Latina, Tom Shannon, le reiteró su invitación para que viaje a Washington cuando el conflicto con el campo quedara atrás. Además de aceitar la relación, le explicó, le daría unos días de descanso, según dijeron a LA NACION en ambas capitales.
Contra Moreno
Sin embargo, quien concentra las críticas más directas en los analistas de Wall Street abocados a los mercados emergentes no era Alberto Fernández, sino el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. En particular, a partir del manoseo de los índices del Indec, que reduce el rendimiento de títulos emitidos con la reestructuración de su deuda.
Goldman Sachs estima, por ejemplo, que la inflación minorista rondaría entre el 25 y 30 por ciento este año, en línea con la reducción del crecimiento que avizora si no se impulsan reformas. Así, Merrill Lynch redujo su previsión del 7,5 al 6,8 por ciento este año, y Lehman Brothers, JP Morgan y Barclays lo bajaron al 3,7 y 3 y 2,5 por ciento, respectivamente, para 2009.
Para Kerner, lo más relevante pasa por los Kirchner. "Interpretan que los problemas económicos, en especial la inflación, como resultado de condiciones externas y la conducta oportunista del sector privado más que como un fracaso de sus propias políticas económicas", alertó.