El Ingeniero Agrónomo Rubén Massaro, del Área Desarrollo Rural, Extensión en
Protección Vegetal de la EEA Oliveros del INTA, explicó en esta disertación el
resultado de los componentes del sistema aspersor de los pulverizadores
terrestres, en cuanto a la aplicación de plaguicidas y la tarea segura de los
operarios, haciéndose mediante observación, supuestos, y evaluaciones
realizadas.
La forma de los tanques o depósitos de los pulverizadores es una característica
relacionada con la deriva y la tarea de descontaminación y limpieza interna que
le compete al operario. En general, la forma dificulta la descontaminación y el
enjuague, ya que no son lo suficientemente cilíndricos. En cuanto al sistema de
agitación, tanto mecánico o hidráulico, debe mantener homogénea la mezcla de los
plaguicidas. Las formulaciones que contienen partículas sólidas son las que
exigen una correcta agitación para mantener homogénea la suspensión de los
sólidos en el agua.
Contó Massaro, que según ensayos realizados con pulverizadores para montes
frutales los resultados fueron que: los sistemas de agitación mecánicos
evaluados cumplen con las exigencias impuestas por la norma de referencia. No se
observa interferencia de la forma y de la capacidad del tanque sobre la
eficiencia del sistema de agitación mecánico. Los sistemas de agitación
hidráulicos evaluados no cumplen con las exigencias de la normativa utilizada.
En cuanto al filtrado, el ingeniero explicó que debe retener las partículas
extrañas o indeseables que ingresan al sistema aspersor con el agua utilizada
como vehículo de los plaguicidas o que se desprenden de componentes o de
depósitos internos por deficiencia en el mantenimiento. “Los filtros deben
asegurar la retención de las partículas que pudieran causar daños a la bomba del
equipo o dificultar la buena pulverización del líquido en las boquillas o
pastillas”. Massaro explicó que en la práctica deberían utilizarse diferentes
combinaciones de filtros según las formulaciones que se utilicen, considerando
más críticas las suspensiones.
La distribución del producto está directamente relacionada con la uniformidad en
la distribución del caudal de un pulverizador durante su avance en la superficie
a tratar. Los pulverizadores terrestres deben ser convenientemente calibrados
para asegurar la homogeneidad de la aplicación.
El uso exitoso de computadoras en pulverizadores depende de la comprensión de su
funcionalidad por parte de los usuarios.
“La denominación a la que estamos acostumbrados no es absoluta y suele producir
confusiones. La selección del tipo de pastilla debe responder al logro de una
aplicación eficaz del producto y no al nombre, y esto dependerá del conocimiento
de las condiciones de trabajo necesarias, en función de la solución al problema
que nos plantea el control de la plaga”.
La presión de trabajo en pulverizaciones es una variable que debe ser
establecida de acuerdo con: tipo de pastilla, tamaño de las gotas, ambiente
meteorológico y penetración necesaria en el follaje del cultivo o de las
malezas. La idea generalizada es que la alta presión define la penetración; no
sólo piensan y actúan con este concepto los aplicadores en cultivos extensivos,
sino también en frutales.
A modo de conclusión, Massaro señaló que un resultado exitoso depende más del
concepto, criterios, conocimiento de los operadores o usuarios que deciden cómo
realizar las pulverizaciones de plaguicidas con equipos terrestres, “la
tecnología está, nos falta conocimiento”.