Desde hace ya varios años, el análisis de los sistemas de producción tiende a consolidarse de la mano de la idea de sustentabilidad. La intensificación es el aumento de las interacciones entre cultivos para un uso más completo de los recursos de producción disponibles, ligada al uso de insumos y conocimiento a los mismos fines de una actividad.
De esta manera, Emilio Satorre, de la Cátedra de Cereales, Facultad de Agronomía, UBA Área de Tecnología, AACREA explicó sobre los nuevos sistemas de producción.
La agricultura se ha expandido y aumentado su productividad incorporando nuevas tecnologías entre las que se destacan la siembra directa de los cultivos, la incorporación de genotipos transgénicos, el aumento de la fertilización de los cultivos, entre otros. Paralelamente, la consolidación del cultivo de soja, con el 52 % del área cultivada ha llevado a los sistemas de producción regionales a un creciente nivel de especialización.
La búsqueda de productividad y eficiencia han sido ejes conductores para la construcción de un nuevo escenario productivo para nuestro país. Durante los últimos 15 años la agricultura Argentina fue enriqueciéndose con bases científicas que permitieron explorar una gran diversidad de alternativas tecnológicas y nuevos aspectos de los cultivos.
Esta nueva escala de análisis puso de manifiesto la importancia de las actividades o cultivos sobre la dinámica de los procesos del planteo productivo.

Los Caminos de la Intensificación

Satorre aseguró que frente a la vertiginosa expansión de la agricultura, la rotación de cultivos y el análisis del resultado del sistema, se han valorizado hasta constituirse en verdadera necesidad. Sin duda, la rotación de especies distintas, incluyendo maíz o trigo y soja ha ofrecido alternativas de mayor diversidad temporal y espacial con mayor posibilidad de obtener beneficios ecológicos y agronómicos que son capturados en la producción.
Sin embargo, aparece aún un amplio margen para explorar nuevas alternativas de diseño de los sistemas en varias regiones productivas.
Las nuevas tecnologías, con su diversidad de genotipos, alternativas de manejo de malezas, respuestas a la fertilización, etc., permiten reconocer la oportunidad para explorar distintos gradientes de intensidad de producción.
Por su parte, explicó Satorre que el intercultivo se aplica cuando dos o más especies crecen simultáneamente, durante parte o toda la estación de crecimiento, en el mismo terreno; Bajo esta categoría general se identifican, según su arreglo espacial, las interculturas mixtas; interculturas en hileras; interculturas en franjas y las intersiembras.
“La intensificación y aumento de la complejidad de los sistemas de producción son un complemento a la búsqueda de caminos en el dinámico proceso de transformación de nuestra agricultura”, éste se alinearía a la búsqueda de productividad y eficiencia de uso de los recursos.
La experimentación aplicada al manejo de los cultivos abre nuevas posibilidades a la incorporación de mayor conocimiento y pone en evidencia la necesidad de mayor investigación y capacitación. Estas tecnologías contribuyen a forjar una nueva imagen de la comunidad agropecuaria, mucho más moderna y compleja.
Para finalizar, Satorre destacó que la agricultura Argentina sigue avanzando en una transición tecnológica expuesta a fuertes motores de cambio. La búsqueda de sistemas de producción sustentables continuará imprimiendo grandes cambios a la agricultura actual. En ese camino, se enfocan las nuevas tecnologías que consolidan los altos rindes y el manejo eficiente de los recursos y la intensificación de los sistemas de producción.