A pesar de que según estimaciones de la SAGARPA, federal a nivel nacional se
dejan de pescar anualmente unas 37 mil toneladas de camarón silvestre y cuyo
valor se estima entre 800 y 900 millones de pesos, en los campos pesqueros de
Paredón, Paredoncito y Sube y Baja, los pescadores están en espera del inicio de
esa zafra, ya que esto representa la reactivación de la economía de esas zonas
que viven y dependen un cien por ciento de la pesca del crustáceo y de la jaiba,
aunque en menor escala.
Tanto para niños, como mujeres y hombres del mar, la zafra del llamado “Oro
Rosado” es una gran fiesta para ellos que se ameniza con música desde sus carros
y bailes que llevan por nombre el zapateo del camarón que sirve para darle
colorido a este inicio de la temporada, donde se observan también los tiangueros
y venta de comida a base de crustáceo cocido y crudo por kilo y medios kilos
acompañados de unas buenas ambarinas de todas las marcas que se ameniza por la
música en vivo de tríos y cuartetos que tocan la que le pidan por solo 20 ó 25
pesos.
El inicio de la temporada en los campos pesqueros de Paredón y Paredoncito fue
considerada de regular a buena por los miles de pescadores que se dan a la tarea
de sacar el camarón azul, café y uno que otro de leche que dicen los que saben
que es afrodisíaco.
En el inicio de la zafra predominó en su generalidad las tallas 16-20, 21-25, y
26-30 que hasta el día de ayer no tenían un precio de lista, pero donde los
famosos cubeteros y hieleros, como regularmente se les conocen y que en su
mayoría son mujeres y niños, llegaban a vender el producto entre 40 y 75 pesos
dependiendo del tamaño.
Carlos Félix Gámez, presidente de la Federación de Auténticos, Pescadores de la
Bahía del Tóbari, calificó el inicio de la temporada como de regular a buena,
aunque en este primer día no lograron capturar tallas grandes como la U-10 o
U-15, que son los grados que demanda el mercado de exportación.
A pesar de ello la temporada inicio bien y con mareas vivas dentro de las seis
sociedades que agrupa la Federación de Auténticos, Pescadores de la Bahía del
Tóbari, precisó Félix Gámez, quien agregó que este primer día también se
hicieron presentes los pescadores de Sinaloa y de otras partes del Estado y País
que son agrupadas en cooperativas donde se les paga de manera inmediata.
Esbozando una gran sonrisa, el presidente de la Federación de Auténticos,
Pescadores de la Bahía del Tóbari, así como los pescadores, mujeres y niños,
precisaron que esperan que la pesca siga siendo positiva, ya que esto les
permite saldar sus compromisos con proveedores, sobretodo este año donde no
llegó el compromiso de apoyo del Gobierno Federal y estatal.
Por su parte Fernando Otero Aguilera, presidente de la Federación de
Cooperativas Pesqueras el “Marinero” y Puerto Viejo, comentó que la temporada
inició con buenas tallas, 16-20 y 21-25.
Las U-15, U-12 y U-10, ya se fueron a altamar con los vientos que se tuvieron en
la noche anterior al inicio de la zafra, por lo que las pequeñas predominaron en
su mayoría dentro de las más de 700 embarcaciones menores que se dieron cita el
día de ayer a la captura del camarón.
En su opinión no hubo mucha presencia de pescadores de otras zonas del País como
en otros años, donde acuden con grandes embarcaciones menores los capturadores
del crustáceo de Sinaloa.
La pesca del camarón, para las familias de los campos pesqueros de Paredón,
Paredoncito y Sube y Baja, así como los que acuden a trabajar de la colonia
Allende, Alto de Jecopaco, Villa Juárez, Huatabampo, Batevito y Buaysiacobe,
entre otros pueblos más del Sur de Sonora, representa la reactivación de la
economía y generación de empleos y divisas para esas comunidades que viven en
extrema pobreza y en mucho de los casos sin algunos servicios básicos como
drenaje, alcantarillado y agua de buena calidad.
Esto no desmotiva a las más de tres mil familias que viven de la pesca del
camarón y otras especies en los campos pesqueros del Paredón y Paredoncito,
aunque hay muchos que por la misma situación económica y pobreza extrema ya
emigraron a otros municipios de Sonora, como Cajeme, Hermosillo, Nogales y
Puerto Peñasco, donde aseguran que ya hay una colonia de habitantes del Paredón
en ese último Municipio.
Quienes se mantienen en sus lugares de origen, disfrutan de la pesca del camarón
como si fuese el primer día de aquellos primeros años, y esto se ve en los
rostros de los niños, mujeres y hombres del mar que bien se ponen debajo de un
árbol o en las mismas fuentes de trabajo a pelar un crustáceo para comérselo
cocido o crudo con un poco de limón.
Las bromas, risas y una gran colaboración de los pescadores cooperativistas, no
se hace esperar en esta gran fiesta de pueblo, donde las familias, vecinos y
amigos se unen en un solo fin lograr una buena temporada que les permita salir
adelante en esos pueblos pesqueros de marineros que zarpan cada madrugada en
busca de una buena zafra.
Cabe señalar que en esta presente temporada alrededor de 700 embarcaciones
menores ubicadas en los campos pesqueros del Sur de Sonora, fueron las que
zarparon a la mar, según reveló la jefa de la Oficina Federal de Pesca de la
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA),
María de los Ángeles Bórquez Reyes.
Apuntó que este número de embarcaciones se encuentran agrupadas en alrededor de
32 cooperativas de los campos pesqueros de la Bahía del Tóbari, Lobos y Santo
Domingo, donde se estima superar los volúmenes de 304 toneladas del año pasado.
FEDERICO CHAVEZ MANJARREZ