Desequilibrio biológico. El 2005 no parece ser el mejor año para la
producción soyera. Primero fue la pérdida de 11.000 hectáreas de soya producto
de las inundaciones causadas por el Río Grande; ahora la aparición de la mosca
blanca en la región, que ya atacó 10.000 hectáreas de soya en Limoncito,
distante a 190 kilómetros al norte de Santa Cruz, comienza a preocupar a
agricultores y autoridades, mientras la plaga se expande rápidamente.
La alerta fue dada a conocer por el responsable de Entomología Soya del Centro
de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), David Terrazas, que comunicó que es
la primera vez que la mosca blanca ataca la soya y se teme una drástica
disminución en el rendimiento de los cultivos de la zona afectada.
EL DEBER recorrió ayer las comunidades de Chané y Limoncito y observó que más de
10.000 hectáreas están afectadas.
Actualmente más de un centenar de productores de esa zona ven disminuida su
producción, pero además están preocupados porque el vector ataca toda clase de
cultivo, entre ellos al tomate, pimentón, lechuga, frejol, maíz y todo producto
de la horticultura.
“Se está chupando toda la planta y además deja un hongo. De mis 12.000 hectáreas
he perdido una tonelada por hectárea. Es difícil controlarla, pese a que ya
estamos intentando rotar los cultivos. Sólo esperamos que llegue el invierno
para saber qué va a pasar. Este año no tendremos ganancia”, dijo el productor
Juan Carlos Solar, de la propiedad El Bajío.
La situación es similar en otras zonas aledañas, donde los productores pese a
aplicar diversos plaguicidas que matan a cualquier insecto o vector, a la mosca
blanca no la pueden combatir
Para Isidro Cartalla Benavides, el tema es más dramático, ya que de sus 450
hectáreas de soya, apenas logró sacar 470 toneladas, lo que significa un
rendimiento de 45%.
Así como él, otros productores pronostican días negros en esta campaña de
verano.
Según el representante del CIAT, David Terrazas, la mosca blanca se ha
convertido en los últimos años en la plaga de mayor importancia económica,
además se la considera como una plaga de manejo complejo y difícil de eliminar.
El mayor peligro del vector radica en la transmisión de varios virus a cultivos
como frejol, tomate, pepino, sandía, melón, tabaco, soya y otros.
El ciclo de vida de la mosca blanca en condiciones de laboratorio dura 19 días y
alcanza a ‘ovipositar’ un promedio de 78 huevos que no son perceptibles a simple
vista.
Al respecto, el coordinador de la zona norte integrada de la Asociación de
Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Gilberto Aguanta, afirmó que la
agricultura está totalmente desequilibrada y que es preciso hacer un trabajo de
rotación en el campo para subsanar los problemas.
“Esta plaga ni siquiera era considerada secundaria, pero ahora es primaria. Hay
que tomar en cuenta medidas rápidas y la única forma de contrarrestarla es la
rotación de cultivos y trabajar con productos fisiológicos (naturales)”,
sugirió.
El técnico de Anapo corroboró la presencia de la mosca blanca en las zonas de
Limoncito, Monteverde y en los campos de San Pedro, lugares donde realizarán un
monitoreo permanente para frenar la plaga.
Mauricio Roca, presidente interino de la CAO, dijo que el tema será analizado
con todos los subsectores para aplicar mecanismos de control y proteger toda la
cadena agroalimentaria en el territorio nacional.
Disminuye la producción del ‘grano de oro’
La soya también conocida como el ‘grano de oro’, viene siendo afectada por
los periodos de sequía coincidentes con etapas críticas de la fase reproductiva
de los cultivos.
Las zonas de producción más dañadas por estas condiciones de periodos secos
fueron la parte central de Cuatro Cañadas, Tres Cruces y Pozo del Tigre en el
área de expansión, principalmente las colonias menonitas y propiedades en las
que aún persiste la labranza convencional.
En estas zonas existen cultivos que no sobrepasarán una producción mayor a una
tonelada por hectárea. Mientras que en el área integrada, la disminución de los
rendimientos no será tan significativa. Mejor panorama presenta el norte
integrado, donde los rendimientos son regulares.
De las más de 600.000 hectáreas de cultivo, según Anapo, a la fecha se tiene un
avance de cosecha de un 10% con un registro de 2 toneladas por hectárea como
redimiento promedio.
Hilton Heredia García