Es que este acercamiento al mundo occidental no pasa desapercibido en la nación asiática. El periódico chino de mayor circulación, el Diario del Pueblo, publicó el jueves pasado una entrevista con el embajador de Chile en China, Pablo Cabrera. El mismo diplomático sostuvo el viernes que este lunes otro medio publicará sus percepciones respecto de las ventajas que trae esta asociación comercial.
Cabrera agregó que “hay interés periodístico por entrevistar a Carlos Furche -director general de Relaciones Económicas Internacionales- y seguimiento por parte de sectores diplomáticos amplios”.
Ese es el ambiente previo a la llegada del equipo negociador chileno que emprendió el periplo hacia el “otro lado del mundo” el viernes pasado y que dialogará con su contraparte desde este martes hasta el jueves 27 de enero.
Pero la expectación no sorprende si se considera que Chile es el primer país
occidental con el que China camina hacia un TLC. De hecho, la sexta economía del
mundo tiene un prontuario al respecto pero con naciones “aledañas”, ya que ha
iniciado además negociaciones con los diez miembros de la Asociación de las
Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), con seis miembros del Consejo de
Cooperación del Golfo, cinco miembros de la Unión Aduanera del Sur Africano y
con Nueva Zelanda.
Idiosincracia
El Beijing International Hotel será el lugar donde la delegación liderada por Carlos Furche –quien será acompañado por un representante de los ministerios de Hacienda, Economía, Agricultura y Cancillería- y el grupo de expertos chino, encabezado por el ministro asistente del Ministerio de Comercio de China, Yi Xiaozhun, sostendrán las conversaciones tendientes a afinar los primeros aspectos de un pacto de este tipo.
Pero esta incursión es distinta a las otras que llevaron a Chile a ser socio comercial de las principales potencias mundiales. “Ellos se toman tiempo. Nunca dicen que no pese a que saben que la respuesta va a ser no. Tienen otra idiosincrasia”, comentan en el sector privado.
El gerente de Comercio Exterior de la Sofofa, Hugo Baierlein, asevera que
“claramente la miramos como una negociación lenta, distinta, nosotros también
vamos a ir aprendiendo en el camino el cómo negociar”. Pero no por eso la
participación de los privados en esta “carrera” será menos intensa que las veces
anteriores ya que asegura que el denominado “cuarto adjunto” también será una
realidad en este desafío público- privado.
Confianza
Según Baierlein, esta primera reunión tiene como objetivo fundamental el revisar cuál va a ser el esqueleto de lo que se va a negociar con los chinos, o sea, analizar los temas centrales al igual que las sensibilidades de una y otra parte.
De todas maneras asegura que tanto el sector público como el privado enfrentan con confianza este desafío, sobre todo porque las prioridades están claras. “La negociación con China debe ordenar el trabajo del área de negociaciones”, dijo Furche cuando recién asumió su cargo a principios de diciembre.
A esto se agrega que Chile ya tuvo su precalentamiento con las negociaciones delTLC con Corea. De hecho Baierlein precisa que las sensibilidades de Chile para China son las mismas que se tuvieron con esa nación en su momento, y viceversa.
Pero no sólo Chile ha sacado réditos de ese acuerdo. De acuerdo a Baierlein, lo más probable es que los chinos ya se conozcan de memoria el texto de ese acuerdo y que lo utilicen como “esqueleto” para hacer el tratado comercial con Chile.