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"Al trigo en campo alquilado fue muy difícil sacarle plata, a pesar de los buenos rindes", comentó Alberto Garré, asesor del CREA Roque Pérez-Saladillo. "Los rendimientos estuvieron por encima de los 38 quintales por hectárea en muchos casos, pero aun así fueron muchos los que quedaron con márgenes muy reducidos", añadió.

En los grupos CREA Bragado y Alberdi, los rindes obtenidos también fueron bastante buenos: entre 40 y 48 qq/ha. "Si bien se trata de resultados que se ubicaron un 15% por encima de los históricos, también hay que tener en cuenta que el precio de venta registrado fue un 25% inferior al del ciclo pasado. Por ende, los márgenes fueron más ajustados", explicó Gerardo Chiara, asesor de ambos grupos CREA.

El negocio del trigo, además, debe analizarse en conjunto con el resultado de la soja de segunda. Y como en Bragado y Alberdi la cosecha de trigo se atrasó bastante, la soja de segunda se sembró tarde (entre el 20 de diciembre y el 5 de enero; es decir, unos 15 días después de lo conveniente). Ahora la suerte de este cultivo se definirá en marzo próximo con algunos riesgos climáticos adicionales.


Las diferencias de rindes en trigo (un rango de 40 a 48 qq/ha) se explican por respuestas crecientes a diferentes niveles de fertilización nitrogenada y por ataques tardíos de roya en lotes de variedades sensibles que no recibieron la atención adecuada.

"En general, se observó un buen comportamiento sanitario y productivo en Escorpión y en dos variedades nuevas -Gavilán y Capricornio-, que se sembraron a modo de prueba en pequeñas parcelas", comentó Chiara. "Los materiales de ciclo corto, como Chajá y Gaucho, se implantaron en una porción minoritaria del área de trigo de ambos CREA, pero mostraron muy buen comportamiento, con rindes del orden de los 60 qq/ha, muy superiores a los esperados", agregó.

Los bajos precios que reciben los productores trigueros se explican básicamente por dos motivos. El primero es el derecho de exportación del 20% sobre el precio FOB que debe tributar el cereal. El segundo es la venta sin diferenciación. Mientras que países como Australia, EE.UU. o Francia venden trigos clasificados por un sinnúmero de variables que hacen a la calidad y al uso industrial específico del cereal, los vendedores de argentinos colocan el producto con una baja o nula diferenciación y la demanda internacional suele pagar los precios mínimos del mercado por el cereal local. Una prueba contundente de ello es una reciente compra realizada por Egipto. Este país adquirió 55.000 toneladas de trigo duro estadounidense por un valor FOB de US$ 156 por tonelada y otra partida de 60.000 toneladas trigo duro proveniente de Francia a US$ 146. También compró 175.000 toneladas de cereal a la Argentina, pero por US$ 108 por tonelada.