De visita en la Argentina, representantes de la industria molinera brasileña, que en la última campaña compró alrededor de 4,8 millones de toneladas de trigo, advirtieron que no quieren seguir adquiriendo en el país un producto que hoy se exporta desde aquí con distintas mezclas de calidad.
"Brasil va a continuar comprando trigo en la Argentina y este año lo hará en un nivel mayor al anterior, con más de 5 millones de toneladas. Pero la industria no quiere adquirir mezclas. Queremos llevarnos un producto certificado para después hacer nosotros la mezcla", dijo a LA NACION Francisco Samuel Hosken, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), tras reunirse el miércoles pasado con autoridades de la Federación de Acopiadores de Granos y de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Una opinión similar expresó Fernando Augusto Ribeiro de Sousa, gerente de Finanzas y Compras del molino Anaconda, la tercera empresa en importancia en este rubro, con una molienda de entre 500.000 y 600.000 toneladas por año, y que en 2004 se llevó del país unas 300.000 toneladas del cereal.
"La Argentina tiene que tener claramente definidas dos calidades, con trigos estándares y correctores. Pero como no tiene en claro esto hace una mezcla de [variedades] INTA, baguette y de otros [materiales] más, lo cual resulta un trigo que en los últimos años es de un patrón común. No es el trigo que fue en los años anteriores", subrayó.
Para el ejecutivo, la calidad del cultivo local no es mala. No obstante, el producto comercializado no tiene, en su opinión, la consistencia y la homogeneidad que posee el trigo de otros países, como los Estados Unidos y Canadá.
"La diferencia de precio del producto de los Estados Unidos versus el de la Argentina, que se ubica en unos 30 dólares [más barato], es por la calidad de la exportación", indicó el representante de la firma Anaconda.
Este molino redujo en 2004 sus compras en el país, como consecuencia de que Brasil logró incrementar su producción y en algunas regiones la calidad del cultivo fue muy buena. En las últimas campañas, los productores brasileños incrementaron de 3 a 6 millones de toneladas la cosecha del cereal.
"Podríamos llegar a producir 13 millones de toneladas. Ese es el potencial. Sin embargo, no creo que se llegue a eso, porque la producción no se da exclusivamente en función de la disponibilidad de la tierra, sino según la rentabilidad, la infraestructura, la logística y el financiamiento. Por eso, se seguirá produciendo un 40/50% de lo que se necesita y el resto se importará", afirmó, por su parte, el presidente de Abitrigo.
Consultado respecto de si los industriales brasileños han tenido problemas con la calidad del producto que compraron en el país, Hosken sólo se limitó a responder: "En los últimos años, la introducción de los trigos baguette ha ocasionado una pérdida de calidad en el trigo argentino".
Para algunos operadores del mercado local, esta última apreciación de Hosken no es válida y tampoco lo es la presión de ciertos empresarios de ese país por la segregación y la diferenciación del cereal según la calidad.
"En realidad, hay otros destinos que hoy nos están pagando más que Brasil. Ellos pueden encontrar calidad acá, pero la tienen que pagar si la quieren. Lamentablemente, no están dispuestos a hacer esto último", indicó el directivo de una firma que pidió no dar a conocer su identidad.
Precio diferencial
Pese a la opinión de este operador del mercado argentino, Hosken señaló que hay casos de empresas brasileñas que acuerdan con el vendedor un plus en el precio por el producto segregado que se exporta a ese destino.
"El precio es [acordado] entre los privados. Pero existen experiencias de comprar cantidades segregadas con valores diferenciados. Se está comenzando a hacer esto", dijo el presidente de Abitrigo.
Por otra parte, Hosken comentó que ese país no piensa incrementar en el corto plazo sus compras del cereal a los Estados Unidos. "Seguimos comprando allí. Esto representa hoy el 5% del total de la demanda brasileña, con unas 500.000 toneladas. No esperamos que ese volumen aumente más", señaló.
Más allá de esta posición, lo que parece estar bien claro es que los industriales brasileños proyectan ver algún día a Brasil exportando una importante producción, aun cuando dicen que no esperan llegar a producir el potencial de 13 millones de toneladas que hoy tendrían en sus campos.
"A largo plazo, creemos que vamos a producir, importar y exportar trigo. El centro oeste del país, en la zona de Mato Grosso, está iniciando la producción con una óptima calidad", concluyó el titular de Abitrigo.