Probabilidad de riesgo de Roya Asiática de la Soja por condiciones climáticas favorables

Ing. Agr. N. Formento; Ing. Agr. J. Souza & Lic. J. Saluso - Investigadores de la E.E.A. INTA Paraná

Introducción

La presencia de la roya asiática (Phakopsora pachyrhizi) de la soja (Glycine max) en abril de 2004 en Entre Ríos, constituye un peligro latente para el cultivo en las próximas campañas. La manifestación de la enfermedad estuvo asociada a condiciones meteorológicas altamente favorables, cuando el desarrollo del cultivo en la región sojera entrerriana había superado el período crítico (floración a llenado de granos), por lo cual no incidió en los rendimientos obtenidos.

La roya asiática es un nuevo factor limitante que debe sumarse a los que habitualmente deben superar los productores como la aparición y ataque de chinches, orugas defoliadoras, gusano barrenador del brote, etc. o abióticos como el déficit hídrico, impedancias físicas, etc.), utilizando para ello la tecnología disponible.

Esta enfermedad, de características diferentes a las conocidas hasta el presente, obligará, en consecuencia, a estar atentos a las recomendaciones para sortear con éxito esta nueva adversidad.

Uno de los aspectos fundamentales a analizar son las condiciones meteorológicas normales de nuestra zona (área de influencia de la EEA Paraná) durante el período de desarrollo del cultivo, para determinar el grado de incidencia de los diferentes factores climáticos en el desarrollo de la roya asiática.

Existen numerosos registros mundiales acerca de los niveles óptimos y limitantes que requiere el patógeno para cumplir las distintas etapas de la patogénesis (enfermedad) como son la germinación de las uredosporas, penetración, incubación e infección. La amplia extensión geográfica de presencia de la enfermedad demuestra la plasticidad que presenta P. pachyrhizi a los límites ambientales. No obstante ello, el mayor condicionante para el hongo, es su agresividad y capacidad de producir una epifitia (extensas áreas geográficas), es la necesidad mínima de 6 horas de mojado foliar para iniciar el proceso de la patogénesis (enfermedad).

La germinación de las uredosporas (unidades infectivas o de diseminación de la enfermedad) requiere 6 ó más horas de mojado foliar y una temperatura del ambiente entre 8 ºC y 36 ºC, destacándose valores óptimos entre 16 ºC y 24 ºC.
La infección o proceso a partir del cuál se observa el signo de la enfermedad (pústulas uredosóricas), que constituyen una de las formas de fructificación, necesita un mínimo de 6 horas de mojado foliar y temperaturas ambientales entre 11 ºC y 28 ºC, con niveles óptimos entre 19 ºC y 24 ºC.

Las uredosporas maduran 6 a 7 días posteriores a la infección con temperaturas entre 22 ºC a 27 ºC y bajo condiciones ambientales favorables el hongo tiene la capacidad de producir abundantes unidades infectivas cada 10 a 11 días .

El ciclo evolutivo del cultivo de soja tiene la particularidad de iniciarse en la primavera, continuar en el verano y finalizar en el otoño; esto implica que los elementos que caracterizan al clima de nuestra región presenten marcadas oscilaciones intra-estacionales que en general inciden en los rendimientos finales de esta oleaginosa.

Es necesario conocer que “desde el punto de vista térmico las estaciones están mal definidas en nuestro país, pues así como en el invierno se registran temperaturas cálidas, en el verano se producen descensos similares a los invernales lo que configura una modalidad propia de nuestro clima” (De Fina, 1985).

Metodología

La aproximación a la realidad climática de la zona y el análisis de la información obtenida en el Observatorio Agrometeorológico de la EEA Paraná del INTA para la temperatura del ambiente (período 1934/2004), horas de mojado foliar (registradas con drosógrafo), el producto resultante de considerar fenómenos como rocíos, nieblas, neblinas, lluvias y lloviznas (período 1990-2004) y el cálculo de intensidades de las lluvias con datos pluviométricos y pluviográficos (período 1965/2004) fueron elementos fundamentales para estimar la probabilidad de riesgo de la enfermedad.

Resultados

a. Temperaturas

Dado el amplio rango de temperaturas en el que P. pachyrhizi puede cumplir su ciclo evolutivo (8 – 36 °C), dicha variable no sería limitante en nuestra área (Figura 1). Es probable que la variabilidad de las temperaturas defina períodos con condiciones más favorables para el desarrollo del hongo. Las mayores dificultades se podrían hallar entre el 20 de diciembre y el 25 de febrero, donde los descensos de la temperatura son superiores a los niveles óptimos de desarrollo del hongo (19 -24 °C). Sin embargo debe destacarse que se hallaron pústulas uredosóricas de reciente formación en sojas voluntarias (guachas) en la EEA Paraná hasta el 9 de julio de 2004, aún con la ocurrencia de 9 heladas bioclimáticas o agronómicas con valores entre -0,1 y -4,6 °C. El registro de -7,4 °C (11/07/04) determinó que no se observara más roya asiática en sojas voluntarias, hasta el presente (mediados de septiembre).

Figura 1: Régimen térmico del aire (temperatura media diaria) durante el ciclo de producción de soja. (período 1934-2004)

b. Horas de Mojado Foliar

La mayor limitante para el desarrollo de la roya y la severidad alcanzada (área foliar afectada) lo constituye el componente ambiental denominado mojado foliar. El umbral de 6 horas diarias de hojas mojadas determina para Entre Ríos una situación climática favorable en distintos momentos durante la evolución del cultivo de soja. El rocío, lluvias, lloviznas, nieblas y neblinas, todas formas posibles de mojar las hojas, se consideraron para el análisis. Las nieblas y neblinas poseen las mayores probabilidades de ocurrencia en octubre, marzo, abril y mayo. Para el trimestre diciembre-enero-febrero el mojado foliar es sólo posible por el rocío y las precipitaciones, estas últimas son las más relevantes. Los 15 años considerados para el análisis del mojado foliar (Figura 2) permiten comprobar que los porcentajes de ocurrencia diarias mensuales se distribuyen de una manera particular (Tabla 1).

Tabla 1: Ocurrencia de días con mojado foliar durante el ciclo evolutivo de la soja. (promedio 1990-2004)

En abril y mayo la ocurrencia alcanza un porcentaje próximo al 99 % y junto a los meses de febrero y marzo constituirían el período de mayor riesgo para la soja o de alta probabilidad de condiciones climáticas conductivas de la enfermedad.

Figura 2: Horas de mojado foliar durante el ciclo del cultivo de soja.
(promedio 1990-2004)

El análisis conjunto de la temperatura y horas de mojado foliar permite establecer que el período con menor riesgo para el desarrollo de la roya asiática en el área de influencia de la EEA Paraná se hallaría entre el 20 de diciembre y el 15 de febrero.

Precipitaciones

El 75 % del total de las lluvias de la región (1021.8 mm ) ocurre entre la primavera y el verano (762.5 mm), coincidiendo en gran parte con el ciclo de la soja. Esto determina una alta probabilidad de que en dicho lapso se registren 55 días con lluvia (Tabla 2).

Tabla 2: Ocurrencia de lluvias durante el ciclo del cultivo de soja.
(promedio 1965 -2004)

Estos registros determinan la posibilidad que ocurran, como mínimo, 4 días con humedecimiento foliar por lluvias durante el ciclo del cultivo, generando condiciones favorables para el desarrollo del hongo. La intensidad promedio de las lluvias oscila entre 20 y 35 mm por hora con valores máximos de hasta 83.0 mm. La misma disminuye desde mediados del otoño en adelante. La duración en primavera-verano es altamente variable, desde pocos minutos hasta 36 horas.
El conocimiento de la alta probabilidad de la ocurrencia de condiciones favorables para el desarrollo de la roya asiática Phakopsora pachyrhizi, constituye una nueva herramienta para la toma de decisiones en el manejo integrado de esta enfermedad.

Bibliografía

De Fina, A. L. y A.C. Revelo 1985 Climatología y Fenología Agrícola. EUDEBA S. E. M. Buenos Aires. 351 p