La Comisión Europea aprobó ayer, a través de un escrito, las importaciones de
maíz consistentes en el evento NK603, tolerante al herbicida glifosato, para su
uso en alimentación humana, sin rechazo por parte de los comités reguladores y
del propio Consejo de la UE .
Esta decisión completa otra de autorización para alimentación animal que se
anunció el pasado mes de enero, por lo que la UE podrá importar este tipo de
maíz genéticamente modificado.
En este sentido, el Secretario de Agricultura Miguel Campos afirmó que “se trata
de una muy buena noticia para nuestros agricultores que tienen disponible esta
variedad para sembrar durante esta nueva campaña en Argentina”.
“Esperamos que esta decisión sea una clara señal de que las Comunidades Europeas
y sus Estados Miembro hablan en serio cuando aseguran poner fin a la moratoria
sobre aprobaciones de organismos genéticamente modificados”, remarcó el titular
de la cartera agropecuaria.
Argentina aprobó en julio de este año el cultivo de este tipo de maíz después,
de casi tres años sin la aprobación de nuevos cultivos, por las amenazas
concretas de perder el ingreso de estos granos y sus subproductos a la UE. Cabe
señalar que la mayor parte del maíz que importa la UE es argentino y su
principal destino es España, dentro del contingente acordado dentro de la OMC.
“La participación de este mercado dentro de las exportaciones totales argentinas
de maíz al mundo es de suma importancia, por lo que vemos con agrado esta
reciente medida adoptada”, manifestó Campos.
El maíz tolerante a herbicida supone un control más simple de las malezad y
menores costos de producción, fomentando las técnicas de laboreo de
conservación, que reducen la erosión y el consumo de agua.
De esta manera, Campos expresó que “esto es una buena noticia para nosotros, ya
que permite derribar las amenazas concretas para la comercialización de este
maíz, que ha demostrado, una vez más, su inocuidad como alimento humano y
animal, posibilitando al agricultor de la Argentina contar con una nueva
herramienta para la mejora en la relación de los costos y la competitividad del
cultivo, permitiendo una producción sustentable”.
Por último, el Secretario de Agricultura abogó por que “de una vez por todas,
las decisiones sobre el uso, consumo o producción de organismos genéticamente
modificados en los diferentes mercados del mundo, corra por los canales lógicos
de los criterios científicos, apartándose de cuestiones políticas e intereses
sectoriales”.