Con embarques anuales por 1.500 millones de dólares, Aceitera General Deheza, una empresa familiar con cabecera en la pequeña localidad de la provincia de Córdoba, a 200 kilómetros de la capital y a 80 de Río Cuarto, está a punto de convertirse en la principal empresa exportadora de capital nacional.

Hasta ahora, AGD figura cuarta en el ranking total, atrás de Cargill, Repsol-YPF, y Bunge (compañías internacionales). Pelea el liderazgo entre las de capital nacional con Molinos Río de la Plata, otra empresa familiar (de los Perez Companc), que creció mucho en exportaciones al fusionarse con Pecom.

Su negocio principal es la molienda de soja. El 90% de su facturación se concentra en las exportaciones. Y están avanzando con productos de marca (aceite Natura, Sojola, mayonesas, leche de soja So Natural, etc). La mitad va al mercado interno y la otra mitad, al exterior.

Tiene, en tres plantas, una capacidad de molienda de 15.000 toneladas diarias de soja, que para el 2005 llegará a las 20.000 diarias, con la nueva planta en Terminal 6, donde es socia de Bunge. También son los mayores procesadores de maní y están entre los primeros de girasol. Manejan desde 1992 la concesión del ferrocarril Nuevo Central Argentino. Ocupan en total 2.200 personas.

"Nuestra fortaleza es la originación de mercadería y la logística", dice Miguel Acevedo, director financiero. Cuentan con instalaciones de almacenaje que totalizan 2.800.000 toneladas, en acopios propios desparramados en todas las provincias sojeras. "En esto somos los más grandes, al haber nacido en el interior y no estar solamente en los puertos, nos llevó a tener muy buena originación. Tenemos las fábricas, el puerto y el tren".

El tren es clave. El NCA, en el 2003, transportó 8 millones de toneladas, cinco veces más que cuando tomaron la concesión. No sólo mueven soja, sino el azúcar y el limón de Tucumán, el mineral de Alumbrera, etc. Al lado de T6 se construyó un puerto mineralero, atendido por el NCA. Así, se lubrican mutuamente dos negocios que nada que ver: el de la soja y el del cobre. "El ferrocarril era una empresa de servicios cuyo principal activo estaba en desuso. Eso se ha revertido y va a seguir creciendo", dice Acevedo.

La idea es seguir exportando y cada vez con mayor valor agregado. "Hacemos aceite crudo, refinado, la botella y la tapita. Y todo eso se exporta, a Rusia entre otros". Y relata este caso, "emblemático". "En los años del uno a uno vendimos arriba de 20 millones. Y eso que el euro estaba a 0,80 y Europa es una gran productora de aceites. Y Rusia no tenía barreras arancelarias. Con la competencia del euro bajo y todo, vendíamos nuestro aceite refinado, en botellas y con etiqueta rusa. Pero ahora pusieron aranceles escalonados y el negocio se complica. Por eso, los empresarios argentinos no tienen que discutir tanto el tipo de cambio. La clave es lograr que nos dejen exportar. La barrera arancelaria es lo que nos mata".

Ahora abrieron el mercado de leche de soja en España. Pascual, el Mastellone español, vio la veta y les encargó la provisión, bajo su marca ("Vivesoy"), de la leche de soja argentina. "Les fue tan bien que están pensando en fabricarla ellos mismos", dice Acevedo.