La lluvia de ayer, torrencial en algunas y leves en otras, palió los graves
problemas que venían soportando las provincias del departamento y a la vez
disipó la humareda que se registraba desde hace más de dos semanas en la ciudad
de Santa Cruz de la Sierra y sus alrededores.
De acuerdo al informe de Aasana, la lluvia que se inició en la madrugada de
ayer, fue de cinco litros por metro cuadrado. En la capital, de acuerdo al
pronóstico, los cielos estarán un poco despejados y la humedad será del 85%, en
tanto que mañana los cielos amanecerán despejados y la temperatura aumentará
gradualmente.
En las provincias, la situación fue variada: en Camiri la precipitación fue
torrencial y duró más de 10 horas igual que en Guarayos, San José de Chiquitos y
Roboré. En San Ignacio la lluvia fue leve pero persistente. En Concepción llegó
a alarmar a la población por sus características de temporal con fuertes
vientos.
En Buenavista, Yapacaní, Montero, Warnes, Portachuelo y otras poblaciones
norteñas hubo precipitaciones de baja intensidad. En el sector que llovió menos
fue en el de las provincias del valle (Florida, Vallegrande y Caballero), aunque
se aclaró que fue torrencial en el área rural o parte alta, lo que volverá a dar
vida a los ríos que estaban secos porque no llovía hace más de siete meses,
igual que los atajados.