La Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) acusó ayer a sus pares chilenos de “crear una ficticia situación conflictiva entre los gobiernos de ambos países”, por el ingreso de mezclas de harina trasandina, las que tendrían a juicio de los locales subsidios indirectos.
La entidad gremial, junto con rechazar las declaraciones del senador Sergio Romero, quien anunció gestiones de la Dirección Económica de la cancillería, informó que las exportaciones argentinas de harinas y premezclas de harina a Chile en los últimos cinco años fueron en promedio de sólo 14.400 toneladas anuales, que representan el 1,2% del consumo total de ese país. Por ello pusieron en duda que se esté afectando al 50% de la producción de trigo de Chile.
Añadieron que aproximadamente el 80% de los envíos argentinos ingresan a las Zonas Francas de Punta Arenas e Iquique, debido a las barreras que históricamente Chile impuso a la harina argentina para la zona central.
Eliminando de las exportaciones argentinas la cantidad enviada a Zonas Francas quedan aproximadamente tan sólo 2.900 toneladas de harina anuales, señalan los trasandinos, que son las que compiten con la producción chilena.
“Ante la contundencia de esta información estadística queda totalmente desvirtuado el propósito de los sectores molineros chilenos de crear una situación conflictiva entre ambos gobiernos”, sentenciaron.