Cuando el problema económico y de desempleo es bastante grave como lo es en Paraguay hay que acercarse al problema desde un análisis de muchos años. Entonces, una de las características del estudio para buscar soluciones es que se quiere montar un paquete de políticas incluyendo el área macroeconómica, el comercio, política laboral, el salario mínimo, política de pymes y política agropecuaria para tener éxito, señaló Albert Berry, que lidera un equipo que inició un diagnóstico de la economía hace dos años y presentará los resultados en el mes de setiembre.
Albert Berry relató que en el trabajo que están desarrollando tienen muy en cuenta que la base institucional del país deja mucho que desear por diferentes motivos, aunque no quiso entrar en detalles en la entrevista.
Berry es profesor de Economía de la Universidad de Toronto, Canadá, y director del Programa de Investigación para América Latina y el Caribe en el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad.
Afirmó que como economistas ven muchos posibles beneficios de ciertas políticas económicas, pero luego hay que preguntarse si es posible realizarlas con la realidad institucional del país, si la institución responsable sería capaz en este momento de enfrentar esa realidad, y es ahí donde se complica mucho el análisis.

—¿En qué consiste el trabajo que están realizando en el país?
—Estamos realizando un estudio sobre políticas de empleo, cuyo resultado se puede decir que es el problema del estancamiento económico y falta de financiamiento durante unos 15 años, no con mucho éxito. El desafío que encontramos es reactivar la economía. El otro desafío es que esté acompañada de una generación adecuada de empleos; aunque se puede reactivar, no es seguro que venga acompañada de más empleos.
—¿Cómo se puede lograr la reactivación con más empleos?
—La experiencia de muchos países de América Latina es que el crecimiento económico no trajo consigo más empleos. Estamos mirando y tratando de hacer un diagnóstico del porqué el comportamiento mediocre de la economía y qué se podría hacer para lograr un salto en el crecimiento y con ese salto generar empleos.
Es un estudio financiado por una entidad canadiense llamada Centro Internacional de Desarrollo Económico y el Banco Interamericano de Desarrollo. El trabajo se inició hace dos años y vamos a presentar en la primera semana de setiembre.
El desafío de generar calidad y cantidad de empleos. La particularidad del esfuerzo es que la conclusión se basa en la experiencia de otros países y aplicarla para lograr los dos objetivos.
—¿Qué aspectos están siendo analizadas en el estudio para realizar la propuesta?
—Cuando el problema es bastante grave como lo es en Paraguay, hay que acercarse al problema desde muchos años; entonces, una de las características del estudio es que hay que montar un paquete de políticas incluyendo el área macroeconómica, el comercio, la política laboral, el salario mínimo, política de pymes y política agropecuaria para tener éxito.
—¿Ya existe alguna idea sobre los puntos en que se puede insistir, sin tener aún los resultados completos?
—A partir de los análisis de estos sectores vamos a organizar un paquete de sugerencias consistentes entre sí, y lo que buscamos es acelerar el crecimiento del país. Dos son las opciones en cuanto a sectores que podrían generar empleos, porque el sector público no puede crecer mucho por los problemas fiscales y no hay muchas empresas grandes, por lo que hay que olvidarse de ellas como fuente de empleos. Quedan las dos opciones serias como la agricultura, pero a pequeña y mediana escala, porque las grandes no generan muchos empleos, y las pymes. El énfasis del estudio es en el sentido sectorial porque se generan mejores trabajos. No quiere decir que se debe dejar de lado a las grandes empresas privadas como motores de crecimiento, pero se debe aceptar que la solución en cuanto al empleo no viene de este sector.
—¿Cuál es el factor más importante en las políticas?
—Es un poco difícil resumir porque es complicado en este país cuando casi todo el empleo está en el sector no agrícola, sino en las pymes y en las que gran parte de la legislación laboral no se aplica por distintas razones. Hay discusiones interesantes sobre cómo aumentar la cobertura de la legislación laboral; a nuestro juicio, debe hacerse con mucho cuidado porque se puede dañar buscando mejorar las condiciones de trabajo. Se debe encontrar el balance, porque otro aspecto que complica todo eso es que en todos los países, de acuerdo a la experiencia que tuvimos, es importante mejorar en el trabajo la capacidad del trabajador; entonces, es importante para eso que el trabajador tenga trabajo continuo en la misma empresa o en la misma actividad.
—De acuerdo al análisis que realizaron, ¿cuál es el marco legal adecuado para los trabajadores?
—Las reglas de la legislación que determinan las condiciones del despido también deben tener un balance entre el bienestar del trabajador y las condiciones firmes.
Por esa razón en varios países se está pensando en cómo reducir la rigidez de la legislación laboral quitando un peso a la empresa con un sistema de garantías públicas, sistema que usan todos los países industrializados, como un seguro contra el desempleo o la pérdida del empleo que se tiene, que es responsabilidad del Estado.
En América Latina en estos momentos es responsabilidad de la empresa; para no dañar al trabajador, es importante que sea responsabilidad de alguien.
—¿Cómo se deben fijar los salarios de los trabajadores?
—El futuro del empleo del país depende del crecimiento económico y de las condiciones que siempre generan mucha demanda para el trabajador. En los países desarrollados los salarios suben principalmente porque existe una demanda creciente de trabajo.
Para tratar de revertir la situación también queremos traer con el equipo de trabajo las experiencias exitosas de otros países y analizar cuáles riesgos pueden tener en el país.
—¿Cuál fue el peso del aspecto político en su análisis?
—Tenemos muy en cuenta que la base institucional deja mucho que desear, por diferentes motivos. En el contexto de cada política como economistas vemos muchos posibles beneficios, pero luego tenemos que preguntarnos si es posible realizar con la realidad institucional del país, si la institución apropiada sería capaz en este momento de enfrentar la realidad y complica mucho el análisis. Por esa razón el aspecto político es muy importante.

Horacio Isaías Enciso C.