WASHINGTON.- El avance que se logre en la negociación para reestructurar la
deuda con los acreedores privados será una "cuestión clave" para la aprobación
de la tercera revisión del programa, a mediados del mes próximo, advirtió ayer
el Fondo Monetario Internacional (FMI).
También pesará el estado de las reformas estructurales pendientes, como la nueva
ley de coparticipación de impuestos, que según el organismo, "está
particularmente atrasada". El Gobierno se había comprometido a llegar a un nuevo
acuerdo fiscal con las provincias antes del 30 de marzo y enviar al Congreso el
proyecto de ley antes de fines de este mes. En agosto próximo estaba previsto
que el nuevo acuerdo fuera ratificado por las legislaturas provinciales. Sin
embargo, por desacuerdo con los gobernadores, este cronograma no se ha seguido
y, dadas las disputas en el partido oficialista, por el momento ese objetivo
parece bastante lejano.
Cuando estuvo aquí a fines de abril pasado, el ministro de Economía, Roberto
Lavagna, admitió que no se podría llegar con los plazos de la reforma. Mientras
el gobierno de Néstor Kirchner avanza hacia una flexibilización de la propuesta
que presentará a los acreedores para salir del default, que incluiría el pago de
intereses desde la moratoria, el vocero del FMI, Thomas Dawson, afirmó que el
organismo está interesado en los avances que se registren "porque es un asunto
de importante consideración cuando se acerca la próxima revisión" del programa.
Desde el departamento de Mercados de Capitales, el FMI hace un seguimiento
permanente de las negociaciones entre el Gobierno y los representantes de los
bonistas, a quienes se les presentará la oferta para reestructurar la deuda en
los próximos 30 días. Dawson no quiso hacer ningún comentario sobre el estado de
las negociaciones, aunque destacó que el Fondo "tomó nota" de los comentarios
del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en el sentido en que se incluirían los
intereses que la Argentina dejó de pagar desde el momento en que su deuda entró
en default. Con eso, la oferta del Gobierno se acerca más a los reclamos de los
acreedores. "Ciertamente, el progreso en las negociaciones de la deuda es (...)
un elemento clave de la revisión que tendrá lugar a mediados de junio", sostuvo
el director de Relaciones Externas del Fondo Monetario en su conferencia de
prensa quincenal.
Dawson no quiso hacer comentarios cuando se le preguntó específicamente por el
umbral de participación que debería conseguir la reestructuración para que se la
considere exitosa. Tampoco quiso especular acerca de qué pasos se darían en el
FMI frente a la Argentina en caso de que los acreedores rechacen la propuesta
oficial de reestructuración. "Todavía esperamos que la próxima revisión sea a
mediados de junio", dijo el directivo del Fondo, para subrayar que habrá
suficiente tiempo para que la misión técnica que vendrá a la Argentina concluya
y la revisión pueda ser sometida al tratamiento del directorio.
"El principal foco de la misión serán los progresos en las negociaciones para la
reestructuración de la deuda pública y las reformas estructurales pendientes",
indicó Dawson, que subrayó "las expectativas de reformas estructurales están
particularmente atrasadas". En ese sentido, precisó que falta "lograr un
consenso interno sobre los principios para la reforma de relaciones
intergubernamentales" a pesar de que la política macroeconómica se mantiene
encaminada.
"Los criterios del programa para el primer trimestre serán cumplidos por
márgenes sustanciales", destacó. De ahí se tomará el Palacio de Hacienda para
argumentar que si bien no se cumplió con el compromiso de avanzar con la ley de
coparticipación federal, esto no fue un impedimento para mantener una política
fiscal responsable y el gasto público de los estados federales bajo control,
dijo a LA NACION una fuente familiarizada con las negociaciones.
Frente a ello, y tal como figura como un criterio de performance estructural en
la carta de intención, el Gobierno se verá obligado a pedir un "waiver" (perdón)
por no haber alcanzado ese objetivo.
La ley de coparticipación se espera desde hace más de una década.
Por Jorge Rosales
Corresponsal en los EE.UU.