GUADALAJARA.- El Mercosur y la Unión Europea (UE) ratificaron ayer su
voluntad política de arribar a un acuerdo de libre comercio en octubre próximo.
En el Centro Cultural Cabañas, patrimonio histórico de la humanidad, el ministro
de Economía, Roberto Lavagna; el canciller brasileño, Celso Amorim, y los
comisarios europeos de Comercio, Pascal Lamy, y de Agricultura, Franz Fischler,
anunciaron su compromiso para alcanzar un pacto que mejoraría las exportaciones
argentinas a la UE, elevaría las importaciones desde ese bloque -recientemente
ampliado- y afianzaría la presencia de las empresas europeas en el Mercosur.
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"Podemos arribar a un acuerdo balanceado y ambicioso en 2004, pero tenemos mucho
trabajo por hacer", declaró Lavagna, que asistió a la conferencia de prensa en
lugar del canciller Rafael Bielsa. Este funcionario había participado de la
reunión ministerial Mercosur-UE, pero después se marchó para intervenir en la
redacción de la declaración final de la III Cumbre de jefes de Estado y de
Gobierno de América latina, el Caribe y la UE, que comienza formalmente hoy.
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Los ministros del Mercosur y la Comisión Europea discutieron "qué nivel de
ambición" tienen en esta negociación iniciada en 1999, según Lamy. "¿Estamos
buscando un acuerdo ambicioso y profundo o con el paso del tiempo estaremos
exhaustos y firmaremos un acuerdo más pobre, pero que es mejor que nada?",
preguntó el comisario europeo de Comercio. La ambición de la que tanto se habla
en las reuniones comerciales se refiere a que se consiga una mayor
liberalización de los distintos sectores en juego, como inversiones o comercio
de bienes agrícolas e industriales y servicios. "Nuestra respuesta en el
contexto político del mundo de hoy es que queremos mantener una ambición del más
alto nivel", dijo Lamy, en una rueda de prensa conjunta que simbolizó la buena
marcha de las conversaciones.
El comisario europeo de Comercio reconoció que las partes pueden "ir más allá"
en las ofertas de apertura que se intercambiaron el viernes pasado. El Mercosur
se ha quejado de que la UE ofreciera ampliar las cuotas de importación de
productos sensibles, como carne vacuna y lácteos. Una mitad sería al firmarse el
acuerdo, y la otra, al finalizar la incierta e intrincada ronda de Doha de la
Organización Mundial del Comercio (OMC).
Dudas por la agricultura
Los negociadores de Francia y de países de Europa del Este recientemente
incorporados a la UE han expresado en Guadalajara su temor a una apertura de su
agricultura a un gigante de la producción de alimentos como es el bloque
sudamericano.
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Sin embargo, Lamy y Fischler confirmaron ayer su intención de seguir adelante,
según un participante de la reunión, a la que también asistieron los equipos
técnicos. Una vez que los ministros del Mercosur y la Comisión Europea sellen el
acuerdo, los países europeos sólo lo objetarían si consideran que el Ejecutivo
comunitario violó el mandato de negociación dado.
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El encuentro, bajo los murales de José Clemente Orozco sobre la independencia
mexicana, sirvió para clarificar los puntos conflictivos de las ofertas y para
que las autoridades políticas dieran instrucciones a los negociadores. Estos se
encontrarán con más frecuencia hasta octubre, comenzando por la cita del 7 al 11
del mes próximo en Buenos Aires.
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"En las negociaciones se enfrentan problemas por falta de entendimiento de
detalles", reconoció Lavagna, que horas antes, en el vuelo de Buenos Aires a
Guadalajara, había coincidido en su escepticismo sobre el acuerdo con el
presidente del Mercosur, Eduardo Duhalde.
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"Tenemos una ventana de oportunidad ahora por la situación política y económica
internacional", se entusiasmó Amorim. "Si no la usamos y no llegamos a un
acuerdo en octubre, noviembre o diciembre, nos va a llevar mucho tiempo
alcanzarlo", advirtió el canciller de Brasil, el país del Mercosur más reticente
a la apertura de los servicios, las inversiones y las compras gubernamentales.
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El bloque sudamericano también reclama que su apertura no sea ni tan amplia ni
tan rápida como la que deba hacer la UE, dado que se trata de un acuerdo entre
unos países en desarrollo y otros desarrollados. Es lo que el secretario de
Industria, Alberto Dumont, define como trato especial o diferencial.
En la anterior cumbre euro-latinoamericana de Madrid, en 2002, la UE se negó a
un acuerdo porque veía inestabilidad en la Argentina del posdefault y en el
Brasil previo a la elección de Luiz Inacio Lula da Silva.
"La mejora de la situación de los países del Mercosur ha dado un importante giro
a las negociaciones", reconoció Fischler a LA NACION.
Por Alejandro Rebossio
Enviado especial
"La quita tiene que ser sustancial", dijo Machinea
GUADALAJARA (De un enviado especial).- El ex ministro de Economía y actual
secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal),
José Luis Machinea, aceptó con reticencias hablar ayer por primera vez en mucho
tiempo sobre la situación de su país.
"La Argentina tiene un nivel de endeudamiento tal que la quita tiene que ser
sustancial. No me animaría a decir que sea del 85%, 75% o 65% porque no conozco
los detalles, pero tiene que ser mejor que la de Ecuador, Rusia o Ucrania porque
la deuda es más grande, de más del 100% del producto bruto interno (PBI)", opinó
ante la prensa en la cumbre europeo-latinoamericana de Guadalajara.
Machinea, que llegó a la Cepal pese a la oposición del presidente Néstor
Kirchner, advirtió que el crecimiento resultará inviable sin una quita
suficiente para "que ésta sea la última negociación de la deuda".
El ministro de Fernando de la Rúa dijo que "la salida de la convertibilidad
implicaba altos costos, pero una vez que se salió la Argentina tiene un tipo de
cambio alto que ayuda al crecimiento, aunque no es lo único necesario". También
se necesitan inversión y valor agregado en los productos, según Machinea.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, aseguró, en una conferencia de prensa,
que la propuesta definitiva de la deuda que se ofrecerá a los bonistas "estará
en el marco de lo que se presentó en Dubai".