Este "coctel" de situaciones elevan las expectativas de la oleaginosa para la próxima siembra. Pero no todo se presenta tan positivo en la campaña sojera 2004/05, la presencia de la roya asiática en el Norte y centro del país nos obliga a ser cautelosos.
La roya asiática se caracteriza por ser una enfermedad muy destructiva, pudiendo bajar hasta un 90% el rendimiento del cultivo, en eso tienen experiencia tanto los brasileros como los paraguayos.
En este año las condiciones predisponentes para la presencia de la enfermedad -alta temperatura y 6 horas de mojado de las hojas por rocío o lluvias - se dieron hacia el final del ciclo, por lo tanto los daños fueron insignificantes en la presente campaña.
Otra característica de esta roya es que solo la puede detectar en forma temprana una persona bien entrenada; el buen ojo puede encontrarla, pero la confirmación de la presencia de la roya asiática la certificará un laboratorio especializado mediante el análisis molecular denominado PCR.
En nuestra zona el laboratorio de referencia es el de la Estación Experimental Agropecuaria Obispo Colombres de Tucumán.
En la provincia de Salta, las consultas y muestras se reciben en: la oficina del SENASA de Orán, la delegación de la Secretaría de Agricultura en Salta y al Estación del INTA de Cerrillos.
En la provincia de Tucumán se reciben las muestras en la oficina del SENASA de Tucumán, el la Estación del INTA Banda del Río Salí, y la delegación de la Secretaría de Agricultura en Tucumán.
Todo este andamiaje para detectar la enfermedad en la zona está instrumentado por el SINAVIMO, Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de plagas del SENASA, quien participa del Programa Nacional de Roya de la Soja.
En el programa interviene, además del SENASA, el INTA, la Secretaría de Agricultura de la Nación y la EEA Obispo Colombres, e integrado por las asociaciones privadas de productores AACREA y AAPRESID.
Esta Red de detección de la enfermedad es la que nos permite hoy decir que en el NOA ya tenemos muestras confirmadas por laboratorio -PCR positivos- en el departamento de Anta en Salta y La Cruz en Tucumán, y sintomatologías sospechosas - sin confirmarse por laboratorio- en los departamentos de Orán, Metán y Rosario de la Frontera en Salta; y en Tucumán en los departamentos de La Cocha, Famaillá y Cruz Alta.
¿Qué significa tener la enfermedad entre nosotros?. En primer lugar se tendrán que intensificar los monitoreos en la próxima campaña para la detección temprana de la enfermedad, eso implica la capacitación de más profesionales quienes, lupa en mano, deberán recorrer toda la zona desde antes de floración, al menos dos veces por semana, enseñando a los productores a realizar sus propias observaciones.
Todo ese operativo significaría mayores costos por parte del sector oficial ¿retornará de esa manera al productor parte del 23,5% de retenciones?.
Una acción que tendrán que desarrollar las compañías de agroquímicas a su riesgo será de logística: contar en forma anticipada de fungicidas en la zona. Las empresas deberán distribuir estratégicamente los productos para que el productor pueda contar con ellos en el menor tiempo posible.
Cuando digo riesgo es económico, ya que de no presentarse enfermedad todo ese movimiento no será recompensado, pero si hay presencia de la roya, el productor seguramente premiará ese riesgo, ya que usará el fungicida de más rápido acceso.
Otra consecuencia será el mayor costo operativo del cultivo, que seguramente hay que agregarlo a nuestros números actuales: 20 a 25 dólares por hectárea sería el producto y aplicación; que bien usado devuelve con creces esa inversión.
El uso de fungicidas, el aumento del gasoil, de los fletes, del glifosato, como los otros insumos dolarizados, y la pretensión de aumentar las retenciones de ganancias para los granos, significan mayores costos.
El aumento del cereal, de confirmarse, compensaría parte de esas mayores erogaciones dando un margen algo más bajo que el actual, pero el resultado financiero será distinto: mucho menor al de esta campaña.
Consejos: afinar bien la punta del lápiz, manejar opciones y precios futuros, compras en sociedad y anticipadas de insumos, pensar en canjes.
Además no deberían dejarse otros cultivos de verano, toda empresa inteligente
diversifica sus riesgos con varios productos, riesgos climáticos y de mercados,
anote que el maíz también tiene buenas perspectivas.
En resumen: el año no viene fácil, pero_ ¿alguna vez vino fácil para el
productor argentino?.