“¿Para qué estamos aquí? Espero que para cambiar el paradigma con el que nos
hemos manejado hasta hoy en las negociaciones agrícolas internacionales.
Porque es hora de dejar los discursos y pasar a la práctica.” Con vehemencia, el
secretario de Agricultura argentino, Miguel Campos, cambió el discurso que había
escrito y descargó un argumento tras otro ante más de doscientos empresarios y
funcionarios de todo el mundo que se dieron cita en el Foro Mundial de la
Agricultura (WAF).
El funcionario, obligado a responder sobre las retenciones, explicó que “las aplicamos porque buscamos la sustentabilidad de toda nuestra sociedad”. Y advirtió que “nos critican porque no podemos pagar la deuda y que nuestra economía está muy primarizada. Pero, al mismo tiempo, se niegan a dejarnos exportar alimentos procesados, con lo cual generaríamos más divisas y más empleo”.
El Hyatt Regency Hotel, sede del evento que comenzó el domingo y finaliza hoy, en St. Louis, Missouri, pareció abandonar por un instante el blues. Es que Campos tocó otra canción. “Los que mantienen este comercio internacional injusto son los que dan u$s16.000 M, como los EE.UU., a ayudas internas. Y para que los palos sean repartidos, hay que decir que los montos de la UE son mayores: unos 45.000 M de euros, es decir, una tercera parte de la deuda externa argentina”. Y añadió que “no buscamos sólo vender más si eso no va de la mano de más desarrollo. Por eso, el libre acceso debe ser a toda la cadena productiva”.
La participación argentina de ayer había empezado con el discurso de Gustavo Idigoras, responsable de las relaciones internacionales de la Sagpya, que en la misma línea conceptual había lanzado una propuesta: “Los gobiernos debemos hacer apuestas fuertes. Por eso, nosotros impulsamos que se considere a los productos agroalimentarios procesados en un pie de igualdad con los industriales: acuerdo 0 x 0. De esa manera, bajarían los aranceles, evitaríamos varios problemas sanitarios y, en consecuencia, se generaría una mayor inversión en el sector”.
Otras voces del WAF ayudaron a entender el escenario en el que se debaten los negociadores. “Creemos en las negociaciones multilaterales y bilaterales para encontrar soluciones”, dijo Idigoras. Por su parte, Heladio Ramiro López, líder de los campesinos de México, afirmó que “los productores no pueden hacer solos la reingeniería de sus negocios”. Gary Martin, CEO de la asociación que nuclea a los exportadores de granos de los EE.UU., respondió a ambos argumentos diciendo que “es cierto, pero las soluciones deben tener un marco global”.
Para Campos el establecimiento de un comercio agropecuario más justo y orientado al mercado es la clave “para combatir la pobreza, la desnutrición, la exclusión social, el desempleo, la degradación del medio ambiente, la corrupción y las deudas públicas de los países en desarrollo”. Y afirmo que el papel de cualquier gobierno es el de alcanzar esos objetivos.