Comentó que el precio estimado para las cosechas de maíz del ciclo otoño-invierno en Estados Unidos es de mil 700 pesos por tonelada, lo que podría beneficiar a productores nacionales porque su grano también se ajustaría al mercado internacional.

Indicó que, sin embargo, el impacto sería diferente para el consumidor final porque los productos para los que sirven como materia prima registrarían un fuerte impacto en su precio.

Apuntó que ello sería válido, incluso, si el precio del maíz descendiera en diez o 12 por ciento en los próximos meses, aunque anotó, es poco probable, según la actual tendencia al alza, pues la tonelada de trigo de invierno, por ejemplo, ya se está pagando al productor en dos mil pesos en el estado de Sonora.

Señaló que cada vez los productores de maíz, trigo y sorgo se ven más beneficiados por los precios que establece el mercado, particularmente cuando utilizan los contratos por agricultura, el que les garantiza la venta de sus cosechas.

Explicó que en virtud de esto y de que cada vez se organizan más, como en las uniones de crédito, ya no son presa fácil de los "coyotes".

Incluso, cuando aprecian que las condiciones del mercado se los permite, ellos mismos acaparan y retienen la producción hasta alcanzar mejores precios.

Hinojosa informó que productores de maíz, incluso pequeños, de los estados de Guanajuato, Jalisco y Chihuahua ya establecieron contratos para colocar de antemano sus cosechas del ciclo primavera-verano, con lo que 300 mil toneladas de esas entidades ya tienen asegurada su colocación.

Reconoció que los pequeños productores, particularmente aquellos que no están organizados y cuya extensión de propiedad está "pulverizada", siguen siendo muy vulnerables a "coyotes", acaparadores e intermediarios.

"Los que están en uniones de crédito en los estados son los que se están poniendo las pilas para hacerle frente a cualquier movimiento del mercado, pero aquel que no está constituido está a la buena de Dios y es el más vulnerable", planteó Hinojosa en entrevista