Facturar más de US$ 100 millones es la apuesta de Alvi Supermercados Mayoristas para este año. La empresa, de los hermanos Villablanca, viene creciendo desde hace seis años a tasas anuales de 20% en ventas. Incluso, “en 2003 esta media superó el 25% respecto a 2002”, precisa su gerente general, Gabriel Molina.
Una de las claves ha sido la estrecha vinculación con su público objetivo. El miércoles próximo, por ejemplo, Alvi realizará el Quinto Encuentro de Almaceneros en el Edificio Diego Portales. La primera versión, efectuada en 2000, dio pie para la creación del “Club del Almacenero” en 2001, que hoy cuenta con 35 mil inscritos. En éstos se capacita en exhibición, mantenimiento de productos y marketing a los clientes frecuentes de Alvi.
El enfoque de ser proveedores de almaceneros se consolidó “a partir de 1998 y 1999, cuando Alvi buscó una fórmula para diferenciarse de sus competidores que vendían al por mayor”, acota el ejecutivo.
En ese período, los dueños de la firma, los hermanos Guillermo, Máximo y Alejandro Villablanca Rojas, desarrollaron la estrategia de “fraccionar la caja”. Esto significa vender productos por mayor, pero no en cajas cerradas, sino dividiéndolas por dos o por cuatro. “Y ése fue el gran despegue de Alvi, porque así logramos llegar a un cliente más pequeño, que no podía comprar un embalaje de 12, pero sí el de 6 ó 3 unidades, manteniendo el precio por mayor”, explica Molina.
La política comercial se sustenta en la filosofía de Alvi, que se resume en “ir donde están nuestros almaceneros”. Ello tiene hoy a la firma de los hermanos Villablanca en un plan de expansión que contempla elevar de 10 a 18 sus locales al año 2007 en la R. Metropolitana. Actualmente éstos se ubican en la periferia de Santiago, en las comunas de Cerro Navia, El Bosque, La Pintana, Pudahuel, San Ramón, Maipú, Puente Alto y San Joaquín, con dos sucursales en estas dos últimas.
Por el momento, la expansión a regiones si bien resulta “muy atractiva”, no está entre los planes de la empresa. Molina matiza, eso sí, que no descarta absolutamente esa alternativa si se “presenta una buena oportunidad”.
Los Villablanca han consolidado otra fórmula: básicamente trabajan con proveedores de marca como Nestlé, Lever, Soprole y San Jorge, y no han desarrollado marcas propias. “Esto garantiza a nuestros clientes que van a tener una rotación rápida, venderán los productos y van a dar vuelta su capital”, según Molina.

Modernización

En 2003, Alvi dio un gran paso hacia la profesionalización. En el segundo semestre de ese año, contrató a profesionales para que asumieran las gerencias general, comercial, de operaciones, de administración y finanzas, mientras los propietarios se concentraron en el directorio, el cual preside Guillermo Villablanca.
La modernización también se aplicó al ámbito de las tecnologías. El 31 de diciembre pasado Alvi contrató a la firma alemana SAP un software que está preconfigurado para uso en retail y que es el primer modelo de esa compañía que se está aplicando en Chile y el continente, asevera Molina.
Implica una inversión de US$ 600 mil a US$ 700 mil en un plazo de dos años. La primera etapa estará operativa el 1º de octubre de 2004 en los departamentos de finanzas y gestión comercial; la segunda, funcionará en julio de 2005, cuando se integren las unidades de logística, abastecimiento y centro de distribución, sostiene el gerente general sin ocultar su orgullo.