La producción agropecuaria tiene una fuerte dependencia agroclimática. Al
momento de realizarse las cosechas se reflejan los resultados, en parte por el
comportamiento de las diferentes variables meteorológicas, sostuvo para LA
GACETA Rural el ingeniero Esteban Medina de la Cátedra de Climatología de la
Facultad de Agronomía y Zootecnica de la UNT. Analizando el comportamiento de
esas variables, en estas últimas dos campañas agrícolas, se puede decir que, en
ambos casos, fue la lluvia la responsable en gran medida de la disminución de
los rendimientos, sostuvo el docente universitario. En la campaña 2002/03 el
comportamiento pluviométrico fue muy singular, ya que hasta la segunda década de
enero, cuando la mayoría de los campos sembrados con soja se encontraban
atravesando las primeras etapas reproductivas (R2-R3), los factores
meteorológicos en general acompañaban al cultivo.
Pero a partir de esa fecha las lluvias cesaron en forma abrupta y la situación
que agravó como consecuencia de la sucesión de días con altas temperaturas y
vientos con bajo contenido de humedad, que intensificaron la evapotranspiración
del cultivo. Esta situación de estrés hídrico, en etapas de desarrollo, provocó
mermas considerables en los rendimientos. Es sabido que la alta plasticidad que
presenta este cultivo durante las etapas vegetativas se reduce notablemente en
las etapas reproductivas. En algunas zonas la duración de este período sin
precipitaciones se prolongó hasta fines de febrero, sostuvo Medina.
La actual campaña agrícola -como se dijo anteriormente- tuvo como actor
principal a la lluvia. El comienzo del ciclo hidrológico se produjo con cierto
retraso, acompañado de un gran déficit de humedad en el perfil de los suelos por
la ausencia de lluvias durante el invierno. Como consecuencia de esta situación,
el inicio de la siembra de granos gruesos tuvo que esperar, con las derivaciones
sobre los rendimientos que un retraso en la fecha de siembra ocasiona.
En forma general la siembra tuvo un comienzo lento y dispar, ya que algunos
productores se arriesgaron y sembraron con poca humedad en el perfil. A partir
de la siembra la distribución de las lluvias en la provincia fue muy
heterogénea, pero en la mayoría de los casos los volúmenes precipitados
estuvieron por debajo de los valores considerados normales para la época. Este
déficit hídrico acompañó el desarrollo vegetativo de los cultivos, lo que se se
agudizó en febrero y aún más en marzo, tal como lo muestran los gráficos, donde
se ven los porcentajes de déficit de lluvias con respecto al promedio para las
diferentes localidades analizadas.
En febrero todas las localidades tuvieron en promedio un déficit superior al
35%, mientras que en marzo, en la localidad de Las Cejas, el déficit fue del
77%, y en La Cocha del 69%. La falta de lluvia provocó daños en mayor o en menor
medida a todos los cultivos en general. No solo a los granos. Para colmo de
males, las lluvias comenzaron a aparecer en el momento en que los cultivos ya no
la necesitaban. En algunos lugares, hasta la primera quincena de abril, el total
de lluvias ya superaba el valor normal, concluyó Medina.
Jornadas técnicas
A raíz de todos los problemas originados por la sequía y con el objetivo de
informar, definir y concientizar acerca de este fenómeno climáticos, se
desarrollará entre el miércoles y jueves próximos una reunión sobre “Prevención
y gestión de la sequía”, destinado a la comunidad vinculada al recurso hídrico,
en el local de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT). Además, se evaluarán las
características de las estrategias de prevención y las posibles alternativas de
gestión para disminuir sus efectos negativos. “Con los integrantes de la
comunidad hídrica se realizará este encuentro, que nos permitirá aunar criterios
sobre la problemática y la forma más eficaz de prevenirla y de enfrentarla”,
señaló el director de Recursos Hídricos de la provincia, ingeniero Desiderio
Dode.
El funcionario explicó que en la ocasión trataran diferentes temas vinculados
con la sequía, como su definición propiamente dicha; de qué se trata y sus
aspectos climáticos, hidrológicos, ambientales, agronómicos, legales,
institucionales; y sistemas de prevención y estrategias de minimización de
efectos. La metodología de la reunión para las dos jornadas consistirá en la
presentación y la exposición de trabajos, la exposición de expertos sobre temas
relacionados a la sequía, la discusión en talleres de las problemáticas y de las
conclusiones finales.
“Los temas que se evaluarán en las jornadas tienen fundamental importancia
debido a la cítrica situación se vive en la provincia. Todos los aspectos
relacionados con la sequía que serán evaluados servirán para afrontar las
próximas campañas y marcar las estrategias a seguir”, resaltó Dode.