
En septiembre se realizó la primera estimación de producción de los cultivos invernales 2026/27 en Córdoba. Para trigo se proyectan alrededor de 4 millones de toneladas, un volumen 34 % inferior al excepcional ciclo anterior, aunque todavía 45 % por encima del promedio histórico. En garbanzo, en cambio, se esperan unas 64,7 mil toneladas, superando tanto a la campaña pasada como al promedio de las últimas campañas. En ambos cultivos, los rendimientos estimados se mantienen en buenos niveles, aunque su evolución dependerá en gran medida de las condiciones ambientales durante las próximas semanas, cuando atraviesan etapas críticas para la definición del rendimiento.
En trigo, el rendimiento provincial se estima en 32,3 qq/ha, por debajo del excepcional registro alcanzado en 2025/26, aunque todavía cerca de un 26 % por encima del promedio histórico. Puntualmente, en San Javier se informaron rendimientos bajo riego de hasta 50 qq/ha, aunque sobre superficies reducidas y, por lo tanto, con escasa incidencia sobre el resultado provincial. Entre los principales departamentos productores, los mayores rindes se proyectan en Marcos Juárez y Unión, con 42,3 y 40,7 qq/ha, respectivamente, mientras que Río Primero y San Justo presentan valores más moderados, de 23,3 y 28,1 qq/ha.
En garbanzo, el rendimiento provincial ponderado entre secano y riego se estima en 28 qq/ha. La superficie se distribuye prácticamente en partes iguales entre ambos sistemas, aunque los rindes esperados presentan una marcada diferencia: 22,7 qq/ha en secano y 33,6 qq/ha bajo riego. Entre los departamentos con mayor superficie implantada, Totoral proyecta 22,7 qq/ha en secano y 31,6 qq/ha bajo riego; Río Primero, 22,9 y 32,8 qq/ha, respectivamente; y Colón, 20,3 y 36 qq/ha. En Santa María y Río Seco, donde predomina ampliamente el secano, los rindes de este sistema rondan los 23 qq/ha. Puntualmente, en Tulumba se esperan 30 qq/ha en secano y 45 qq/ha bajo riego, aunque sobre una superficie considerablemente menor.

El estado general de trigo y garbanzo se mantiene favorable en la mayor parte de la provincia. Sin embargo, ambos cultivos atraviesan actualmente etapas determinantes para la definición del rendimiento: el trigo avanza desde elongación del tallo hasta mitad de la inflorescencia emergida, mientras que el garbanzo se encuentra en floración. En este contexto, la disponibilidad de agua y las condiciones térmicas durante las próximas semanas serán claves para sostener el potencial productivo estimado.
En cuanto al estado sanitario, no se observaron problemas generalizados que comprometieran el desarrollo de los cultivos. En trigo, los principales reportes correspondieron a mancha amarilla (Pyrenophora tritici-repentis), roya anaranjada (Puccinia triticina) y roya amarilla (Puccinia striiformis), mayormente con incidencias bajas a medias, aunque se registraron algunos casos puntuales de mayor severidad y lotes donde fue necesario realizar aplicaciones de fungicidas. En garbanzo, la principal enfermedad mencionada fue rabia (Ascochyta rabiei), con presencia baja a media en algunas localidades de Totoral, Río Primero y Tulumba; en Totoral también se informaron tratamientos en lotes bajo riego. Dado el momento fenológico que atraviesan ambos cultivos, será importante continuar con el monitoreo durante las próximas semanas.
CONTEXTO CLIMÁTICO
Durante julio y agosto, las precipitaciones mostraron una distribución heterogénea en Córdoba. En varios departamentos los acumulados se ubicaron por debajo de sus valores históricos, mientras que sectores del norte y del este provincial registraron montos relativamente mayores. Esta distribución ayuda a explicar las diferencias en la disponibilidad hídrica señaladas por los colaboradores y adquiere especial relevancia en momentos en que trigo y garbanzo atraviesan etapas de alta demanda de agua.


Para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional indica una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en buena parte de Córdoba. En cuanto a las temperaturas, se observa un escenario con mayor probabilidad de valores inferiores a lo normal. De concretarse este escenario, las lluvias de primavera podrían contribuir a sostener el potencial productivo estimado, particularmente en los lotes que actualmente presentan reservas más ajustadas.
