El Niño en el NEA: qué cultivos enfrentan mayores riesgos

En primer lugar, es necesario comprender que el fenómeno de El Niño (correctamente denominado “ENOS”: El Niño Oscilación del Sur) se genera cuando la temperatura superficial del mar en el centro y este del Pacífico ecuatorial supera los +0,5 °C al menos y de manera consecutiva por cinco períodos. En América del Sur, típicamente, impacta porque los vientos que van de oeste a este se intensifican alcanzando los 10 km de altitud. 

Históricamente, este fenómeno tiende a favorecer los cultivos de verano (por ejemplo, soja, maíz, arroz) y puede llegar a perjudicar a los cultivos de invierno (por ejemplo, el trigo); mientras que el efecto sobre los cultivos perennes (como por ejemplo la yerba mate, el té, los cítricos) suele ser más complejo ya que depende principalmente de la intensidad y de cómo se distribuyen las lluvias. 

El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF por sus siglas en inglés) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) proyectan que, a diferencia de otras regiones del país, la región conformada por el NEA y sus países limítrofes (Paraguay y el Sur de Brasil) se verá sumamente afectada por tormentas y lluvias intensas durante los meses de septiembre, octubre y noviembre (ver gráfico 1). 

Principalmente sobre las provincias de Misiones y Corrientes, y el este de Chaco y Formosa se pronostica para el trimestre mencionado una probabilidad de ocurrencia de precipitaciones principalmente de 50 mm superior a la normal (lo que se denomina anomalía de precipitaciones). No obstante, el SMN recomienda observar su pronóstico diario/semanal y consultar el sistema de alerta temprana ya que en sus publicaciones menciona que pueden ocurrir eventos aún más intensos que los habituales. 

Gráfico 1: Pronóstico de precipitaciones en la región del NEA, Paraguay y el Sur de Brasil. 

Período septiembre – noviembre 2026. 
Fuente: IERAL – NEA según datos del SMN y ECMWF.

Adicionalmente, el inusual invierno caluroso transitado actualmente anticipó el brote de algunas plantaciones haciendo que queden expuestas a descensos de temperatura (heladas tardías) y, por lo tanto, al ataque de plagas. Sumado a esto, los informes diarios del suelo de SMN nos muestran que el agua útil en el perfil (que es la cantidad de agua almacenada en el suelo y que las plantas pueden aprovechar para crecer) sobresale en la provincia de Misiones con 90% en todo su territorio, en la provincia de Corrientes en su región noreste presenta entre un 80 y 70% de agua útil mientras que en el resto del territorio esta variable se ubica entre un 20 y 30%. Por último, las provincias de Chaco y Formosa, tienen una mitad de su territorio (del centro hacia el Este) con agua útil del 30% mientras que la otra mitad (que limita con la provincia de Salta) presentan un 10%. Todo esto puede traducirse, dependiendo el cultivo, en atrasos en la siembra, dificultades en la realización de los tratamientos fitosanitarios, etc.  

¿Cuáles serán los cultivos más afectados? 

Como se mencionó anteriormente, no todos los cultivos se ven igualmente afectados. Si bien es muy complejo cuantificar el impacto de los escenarios alternativos proyectados, es posible analizar cuáles son los efectos que generará la llegada de El Niño en cada tipo de cultivo. De esta manera,  se pueden agrupar los efectos en dos grandes categorías: riesgos operativos y riesgos productivos (ver gráfico 2). 

Por un lado, en los cultivos de verano se puede esperar un riesgo operativo ante la llegada de lluvias intensas, ya que generaría retrasos en la siembra y dificultades en la preparación del suelo; mientras que las heladas tardías (mencionadas anteriormente) podrían no generar ningún impacto significativo en los mismos. 

Gráfico 2: Posibles impactos del fenómeno “El Niño” en los cultivos más relevantes en la región del NEA, Paraguay y el Sur de Brasil. 

Fuente: IERAL – NEA.

En segundo lugar, se podría decir que los cultivos de invierno se ubican dentro de los más afectados frente a ambos fenómenos climáticos pues generarían altos riesgos operativos; no solamente porque la llegada de lluvias intensas afectaría los rendimientos de este cultivo, sino también porque la afección de plagas y/u otras enfermedades como hongos terminará comprometiendo la sanidad y, por lo tanto, su calidad. 

Finalmente, los cultivos perennes característicos de la región se podrían ver afectados por un riesgo operativo con la llegada de lluvias intensas, ya que los caminos rurales se podrían inundar o anegar, afectando el tránsito de camiones y la entrada de máquinas; y un riesgo productivo por las heladas tardías, ya que la afección de plagas podría comprometer hasta un 30% de la brotación. 

Ahora bien, teniendo en cuenta que las proyecciones a nivel nacional confirman que el fenómeno de El Niño inclina las probabilidades hacia una mejora en los rendimientos agregados de los cultivos estivales; en la región del NEA, Paraguay y el Sur de Brasil es necesario tener en cuenta que la concentración de abundantes precipitaciones entre septiembre y noviembre podría favorecer a granos como la soja, el maíz, y el arroz, aunque también puede generar ciertos retrasos en la siembra, dificultades en el tránsito en caminos rurales, riesgos sanitarios ante la falta de fungicidas, entre otras cosas. De este modo, la obtención de mejores márgenes señalados a nivel nacional dependerá, en esta región, de la distribución de las lluvias y de la capacidad de infraestructura vial (especialmente secundaria y terciaria). 

Concluyendo, para el sector público el desafío pasa por el mantenimiento de cauces de arroyos y ríos para que el agua fluya y evitar que se estanque (lo cual generaría anegamientos), sumado al mantenimiento de caminos rurales. Mientras que para el sector privado, será prioritario tener cuidado en las prácticas orientadas a reducir el impacto de las enfermedades antes mencionadas.

Por Gerardo Alonso Schwarz, Juan Cuevas y Nayla Cabal
Fuente: IERAL